En fin, se acaba el tema estudiantil hasta junio, hasta entonces ya veremos qué trenes nos pasan por encima, qué hipotecas, qué entregas y qué desvelos...Por ahora las metemos todas en el cajón de la espera, ése que está justo encima del cajón de las mejores ocasiones, ése que siempre rebosa de cosas por hacer, de cosas por decir, de algunas también que suenan a triste como las palabras Washington o Nueva York, como la última canción que escuché en la radio y me hizo subir el volumen.
10 de febrero de 2010 | | 0 comentarios
Cosas que suenan
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7 de febrero de 2010 | | 3 comentarios
Pedir explicaciones
Y qué privilegio éste de estudiar por no tener otra cosa mejor que hacer y en la que invertir el tiempo libre. Qué sensación más rara la de mirar alrededor y pensar que no se forma parte de cuatro millones de parados y hacerlo con la sensación de haber escapado a tiempo de un laberinto al que se le cerraba la puerta...con la gota de sudor recorriendo la frente, tras dejar atrás la piedra rodante del templo maldito.
Y sin embargo, decepcionada, mucho. Porque no puede ser. Sencillamente no puede llegar a haber un 20% de desempleo en este país y no podemos dar pasos de cangrejo hacia una jubilación demasiado tardía. Y me da igual la lealtad partidista, no se puede avocar a una generación entera a tener un renglón en blanco en el currículum. Una generación preparada y sin embargo, acostumbrada al amparo paternal, bajo el cual he crecido yo misma: segura, caliente y bien alimentada.
Qué difícil resulta erigirse reivindicadora cuando se sabe que el mes siguiente se cobrará y el otro y el otro...pero cada cual tiene su historia y sus precariedades y su empleo mal pagado y no está de más quejarse y pensar que los demás también merecen lo que algunos tienen, y para ello, ha de existir una élite política preparada, que sepa lo que tiene entre las manos cuando coge el cetro, lo digo por estos y por aquellos, que nada surge de la nada. También lo digo por los ciudadanos, que deberíamos hacer bastante más uso de la reivindicación y de la petición de explicaciones a aquellos a los que concedemos el voto.
Mañana tengo examen de Fundamentos de Ciencia Política. Cuánta teoría y qué poquita práctica. Ése es el problema.
28 de enero de 2010 | | 0 comentarios
El guardián
Ha muerto "El guardián entre el centeno". Cojo la parte por el todo. Un libro que leí hace muchos años, tantos, que recuerdo haberlo leído dos veces, y puedo asegurar que casi nunca releo, y si lo hago, es por la imperiosa necesidad que tiene mi memoria de recordar qué era lo que hizo que el libro dejara un poso tan profundo. Así que mi edición de bolsillo de Alianza, a la par que el libro más sobrio que puede haber en una estantería con sus tapas blancas es uno de los más sobados.
El guardian entre el centeno (The Catcher in the ryde), además de tener uno de los títulos más absolutamente preciosos de la literatura (y me atrevo a pensar que buscar un título es casi igual de difícil que escribir un libro), es un libro para leer en la adolescencia y perderse con todo descaro en la historia de Holden Caulfield. No sé si me produciría las mismas sensaciones si lo releyera ahora, pero presupongo que no, que hay una edad para hacer algunas cosas, y al igual que hay quien crece con Ivanhoe, con el Capitán Trueno o con 20.000 leguas de viaje submarino, yo conservo este libro con esa marca con la que los escritores evocan los libros imprescindibles en su biblioteca cuando les preguntan en una entrevista.
Salinger escribe una historia para que la lea un adolescente y sienta el niño que ya no es, se familiarice de forma literaria con las drogas o la prostitución y vea el agresivo mundo que de alguna forma, hay ahí afuera para todos. Una obra no edulcorada y necesaria en un punto de cualquier vida.
Ha muerto Salinger. La verdad es que me importa poco qué hizo, qué dejó de hacer, cuántas veces se casó, qué penurias le rodearon en su vejez y todas esas cosas que tanto rellenan una efeméride, pero lo que verdaderamente importa de verdad y supongo que de ahí el parapeto a su intimidad, fue el rastro que deja un escritor reducido a cenizas: su obra.
No puedo resistirme, tecleo ese invento llamado wikiquote y busco frases del libro, impresionantes frases que me encantan, especialmente la última, la que da nombre al libro y que particularmente consigue ponerme los pelos de punta:
No importa que la sensación sea triste o hasta desagradable, pero cuando me voy de un sitio me gusta darme cuenta de que me marcho. Si no luego me da más pena todavía"
"La vida es una partida y hay que vivirla de acuerdo con las reglas del juego"
"Me alegro de que inventaran la bomba atómica: así si necesitan voluntarios para ponerse debajo cuando la lancen, puedo presentarme el primero"
"Los libros que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarle por teléfono cuando quisieras"
"Aquel hotel estaba lleno de maníacos sexuales. Yo era problamente la persona más normal de todo el edificio, lo que les dará una idea aproximada de la jaula de grillos que era aquello"
"No hay sala de fiestas en el mundo entero que se pueda soportar mucho tiempo a no ser que pueda uno emborracharse o que vaya con una mujer que le vuelva loco de verdad"
"Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de ésas"
"No sé por qué hay que dejar de querer a una persona sólo porque se ha muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que los que siguen viviendo"
"Si un cuerpo encuentra a otro cuerpo cuando van entre el centeno, muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños, y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde del precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezo a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Yo sería el guardián entre el centeno"
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25 de enero de 2010 | | 2 comentarios
Exámenes de febrero
Al ser primer curso todas las asignaturas empiezan con la palabra Introducción o con la palabra Fundamentos y continúan con las palabras Economía, Historia, Política, Derecho y Sociología. El caso es que el temario es interesantísimo (para mí, que me va el tema masoca y me matriculo a estas alturas en la universidad) y leo con muchísimas ganas un montón de información que tiene aplicación en la vida real y de la cual tendría que haber más conocimientos generales...eso sí, cuando llega el momento de analizar, memorizar y desarrollar temas por escrito, entro en modo bloqueo.
Lo peor de todo esto es certificar que nos pasamos la vida engullendo datos sin parar para soltarlos sobre cualquier examen y dar paso a cosas más interesantes. Resulta que tengo una asignatura de Historia idéntica a otra que estudié en 5º de carrera hace exactamente 6 años y medio. Tan exacta es que estoy estudiando por los apuntes de aquel año en vez de con el infumable libro de narrativa histórica que me han puesto por temario, y tengo que empezar de cero porque lo que recuerdo es insignificante...dato preocupante y que me crea no poca ansiedad al ver que he subrayado páginas, he hecho resúmenes y esquemas de cosas que ahora mismo me suenan a chino mandarín.Si no me da un arrebato y quemo los libros antes, seguiré aguantando un par de semanas dedicándole tiempo y deseando que acabe el cuatrimestre terrorífico...diciendo eso de "haré lo que pueda y si no apruebo ninguna no pasa nada". Sabiendo que es una gran mentira y además de las gordas.
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18 de enero de 2010 | | 3 comentarios
La valentía de la temeridad
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13 de enero de 2010 | | 3 comentarios
Artes culinarias
Etiquetas: Comida, Cosas que pasan, Independencia
4 de enero de 2010 | | 3 comentarios
Torpedo's house
Hace ya mucho que nos adentramos en el tiempo de los pisos, de las interesantes conversaciones sobre el alisado, el gotelé, el mobiliario, lo carísimas que son las cocinas, decidir la dureza del colchón, el euribor pa'rriba, el euribor pa'bajo...y el tema tiene visos de prolongarse en el tiempo, porque las entregas no paran y eso que la venta de vivienda no para de bajar.
Reconozco que he estado unos meses renegando un poco del tema debido al acojone que me produce la avalancha de números que se aproxima. Pero con la visita a este piso de dos habitaciones y estancias alargadas de mi amigo Ismael, he percibido que detrás de todo eso hay también un momento para el disfrute. Vamos, que por fin me he oído decir: ¡qué ganas!
En fin, ya seguiremos contando paso a paso cómo se van sucediendo las cosas, por ahora, esperamos ansiosamente la oferta hipotecaria del banco, después vendrán los defectos y por último la entrega de llaves, todo ello supuestamente debe sucederse de aquí a marzo...Por ahora, disfrutemos de las casas de esos amigos que al entrar siempre te dicen estás en tu casa y no pueden parar de sonreír de satisfacción. No es para menos.
Etiquetas: Cosas que me gustan, Cosas que pasan, Piso, vivienda