Ya está ahí la Navidad con sus cosas típicas. Entre ellas, los belenes. Así, en plural, porque los hay de todo tipo.
En la biblioteca se ha montado un belén de plastilina que ha ido creciendo en las últimas semanas. Al principio era para los niños, pero al final una mano poco inocente -digamoslo así- ha asignado a cada trabajador de la biblioteca un personaje belenístico. A mí me ha tocado Herodes. No me pregunten porqué ya que me obligarán a poner cara de buena persona.
Sinceramente, no tocaba un trozo de plastilina desde primaria y digamos que tengo claro que nunca me ganaré la vida trabajando para Lladró...así que si he conseguido que Herodes tenga pinta de ser humano, ya me puedo dar con un canto en los dientes.
Les dejo algunos detalles de la figura para que vean lo que soy capaz de hacer con estas manitas.