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20 de enero de 2011 | | 0 comentarios

El día de la independencia

Frente a la estadística de días normales que tiene la vida, hay momentos que marcan un antes y un después y, sin duda, uno de esos días es el aquel en el que sales de casa con la intención de quemar una etapa.

En estos días me estoy trasladando de casa y estoy experimentando un montón de sentimientos encontrados, por un lado, uno no deja de sentir que ha llegado el momento, que como me dijo alguien el otro día abandonas tu casa pero vas a vivir tu vida, aquella en la que se acabaron las comodidades del todo hecho, pero que también pasa a ser tu territorio, tu feudo, con lo bueno y lo malo que eso conlleva.

Pero eso no evita que haya una nostalgia que te hace mirar atrás, añorar como nunca la habitación que abandonas y que para ti ha constituido el mundo entero, la casa en la que has crecido con tus hermanos y con tus padres. Ser la pequeña te hace decir adiós y mirar de reojo al que se queda, que sabe que la vida es así, pero eso tampoco evita la tristeza del nido vacío.

Pero al fin y al cabo...independencia y sobre todo...convivencia. Un nuevo compañero, unas nuevas costumbres y todo eso que cada cual te aconseja para la ocasión: paciencia, negociación, saber ceder y todas esas cosas que hay que poner en la base para que el resto del pastel no se tambalee.

Vamos a hacerlo lo mejor que podamos y vamos a intentar, sobre todo, ser felices en esta nueva etapa.

30 de diciembre de 2010 | | 1 comentarios

Fin de año y década

A cada año su acontecimiento. Si 2009 fue el año del trabajo, 2010 ha sido el año del piso. Tengo que decir que estos años se están desarrollando en torno a un elemento clave y otro montón de acontecimientos de otra índole. Mientras la primera mitad del año se desarrolló haciendo cuentas y cábalas bancarias, la segunda mitad dio paso a la acción, a los millones de cosas que hacen que un piso, además de tener paredes, sea habitable. No puede menospreciarse esa labor porque es ciertamente ardua, procura bastantes dolores de cabeza y deja maltrecho el bolsillo...vamos, que estamos encantados.

Este año se ha focalizado en eso, pero ahí están los viajes para hacer más ameno el devenir de los acontecimientos y permitir que desconectes por un momento de las responsabilidades. Dos viajes muy importantes, inolvidables por el contexto, por su tipología, por las circunstancias en las que se desarrollan...primero un viaje para uno mismo: el Camino de Santiago, un viaje de esfuerzo, con lo imprescindible en una mochila cargada a la espalda, de kilómetros en los que las relaciones personales se tornan distintas en pro de una solidaridad hacia el desconocido que sólo suele verse en este tipo de circunstancias...un viaje con un punto de partida y un punto de llegada, a veces me cuesta convencerme de que tengo esos 185 kilómetros en las botas y también en la retina.

Y un viaje para vivirlo con otro...París. Maravillosa, impresionante, sin cabida en un epíteto. Una ciudad para los sentidos, para los sentimientos, para el cuerpo y el alma sin me lo permiten. París es un lugar para enamorarse, a pesar del estereotipo y lo manido de la imagen...no se puede evitar, es así y creo que Uri lo supo. Otro de los momentos estupendos que viví con él fue el fin de semana en Alicante como regalo de cumpleaños. He de reconocer que si este año tiene una banda sonora, ésta es la de Sabina.

Esos son los elementos que se sitúan estratégicamente en un año y lo localizan en la memoria con el paso del tiempo. Pero 2010 también fue el año en el que la familia tuvo salud a pesar de los achaques y aumentó con otro chico (y ya van cuatro), Hugo, que se adelantó y me pilló concluyendo la etapa siete que concluía en Arzúa.

2011 tiene el augurio de ser un año animado e intenso. Comienza la convivencia, lo que se traduce en cambio y sobre todo en la certeza de que hay pasos que se dan y que no permiten vuelta atrás. Son años de trasformaciones vitales tan importantes que es difícil no sentirse asustado o incluso, a veces, abrumado, pero también y sobre todo, esperanzado. Pero entre toda esta vorágine también hay hueco para la emoción, los acontecimientos sumamente alegres que les ocurren a los que están a tu alrededor. Qué bonito es oír ciertas noticias.

Sea como sea, 2011 nos pilla con planes y proyectos, con ganas de que las cosas salgan bien, de que todas las empresas emprendidas, en todos los sentidos de la palabra, prosperen y que el tiempo mientras pase nos vea alegres, satisfechos y juntos.
¡Feliz año a todos!

4 de junio de 2010 | | 1 comentarios

Hipotecada

Todo se remonta al mes de mayo de 2008, fecha en la me lié la manta a la cabeza y dí la entrada para un piso y firmé un contrato de compraventa.

¿Tenía trabajo fijo? No.
¿Sabía con seguridad que iba a poder pagar la hipoteca? Tampoco.
¿En caso de aprobar las oposiciones sabía dónde podía recaer mi plaza? Nada de nada.

Por todo eso, hoy me pregunto cómo me aventuré y además, con tanta seguridad...pero el caso es que así fue, me dio por pensar que era hora de empezar a pensar en el futuro, que era una buena inversión y que siempre que mi futuro laboral estuviera en Madrid, no iba a tener problemas de localización y aquí estamos. Hoy ya soy propietaria de aquel piso en un barrio completamente nuevo al lado del aeropuerto y además, con un punto de frikismo: soy vecina de Belén Esteban, que no es cualquier cosa ;)


Tenía razón una amiga mía que cuando me vio agobiada con tanto número, tanto impuesto y tanta minuta, me dijo que todo cambiaría cuando pusieran las llaves en mi mano y así ha sido. De pronto te aflora el sentimiento de propiedad y más cuando comienzas a enseñarlo y tienes que empezar a planificar con qué lo llenarás (el cómo ya es otro asunto).

Hoy también podría hablar del tema de la sangría de los bancos, del chorreo constante de dinero que va a parar a mil y un sujetos visibles e invisibles que participan en el proceso de compraventa y un notario afín al Régimen (sí, ese Régimen), pero eso estropearía el momento y por suerte, ya está hecho: Ya soy propietaria (o lo seré, según se mire, en 2040).

21 de abril de 2010 | | 4 comentarios

Paso previo: los fallos

¿Srta. Mentxu? - Sí, soy yo -
Le llamamos para comunicarle que el día 27 se realizará la visita para ver los fallos del piso.

Así empezó todo. Conatos de ilusión, de emoción y también preocupación a raudales. Todo eso cabe en una visita a ver los fallos y la evidencia de que queda muy poco.

El día que me compré el piso creo que no sabía ni lo que hacía: no tenía trabajo fijo ni sabía cuánto tardaría en tenerlo...simplemente pensé que en un par de años, necesitaría una vivienda en mi vida y que las cosas progresarían hacia donde yo deseaba. Los cálculos salieron bien. ¡Menos mal!

Ahora que se acerca el momento, todo se traduce a $$$$$$$. Lo curioso de todo esto es la facilidad con la que nos hipotecamos durante los próximos treinta años de nuestra vida y este enfrentamiento repentino con la cruda realidad que supone saber que el banco va a pasar a tener más dominio sobre ti que tú mismo.

Además he sacado otras conclusiones no menos valiosas: da igual las cuentas que hagas, que estimes en base a el peor de los casos, que hagas números por lo alto...la cantidad siempre será mayor de la esperada cuando eres tú el que tiene que abonarla y menor siempre que te la tienen que abonar a ti...así son los números.

Acojone señores, eso es lo que se me ocurre ahora. Este momento es una mezcla de crisis de madurez porque ya ha llegado el momento de volar, de sensaciones encontradas con respecto a lo que se ha de dejar y a lo que se ha de construir, de hacer números de forma constante hasta tener ganas de mandar la hoja excel a tomar viento fresco y de racionalizar como si estuviéramos en periodo de entreguerras para que todo llegue, para que todo cuadre...

Por eso, a veces no me extraña mi falta de emoción, es que el panorama es tan ambivalente que uno no sabe si reír o llorar.

En todo caso, tengo ganas de entrar por la puerta de esa casa y verla con mis propios ojos. Tengo la esperanza de que en ese momento, se me quiten todos los miedos.

4 de enero de 2010 | | 3 comentarios

Torpedo's house

Adelantando que 2010 viene monotemático, acabamos 2009 visitando (que no inaugurando, que para eso hacen falta unas botellas) otra entrega de llave en mano: la del futuro hogar del torpedo.

Hace ya mucho que nos adentramos en el tiempo de los pisos, de las interesantes conversaciones sobre el alisado, el gotelé, el mobiliario, lo carísimas que son las cocinas, decidir la dureza del colchón, el euribor pa'rriba, el euribor pa'bajo...y el tema tiene visos de prolongarse en el tiempo, porque las entregas no paran y eso que la venta de vivienda no para de bajar.


Reconozco que he estado unos meses renegando un poco del tema debido al acojone que me produce la avalancha de números que se aproxima. Pero con la visita a este piso de dos habitaciones y estancias alargadas de mi amigo Ismael, he percibido que detrás de todo eso hay también un momento para el disfrute. Vamos, que por fin me he oído decir: ¡qué ganas!

En fin, ya seguiremos contando paso a paso cómo se van sucediendo las cosas, por ahora, esperamos ansiosamente la oferta hipotecaria del banco, después vendrán los defectos y por último la entrega de llaves, todo ello supuestamente debe sucederse de aquí a marzo...Por ahora, disfrutemos de las casas de esos amigos que al entrar siempre te dicen estás en tu casa y no pueden parar de sonreír de satisfacción. No es para menos.

10 de septiembre de 2009 | | 4 comentarios

Independencia (la idea)

Todos los septiembres lo mismo. Tras unos meses de falsa independencia y libertad de movimientos llegan esos días raros en los que tengo que adaptarme a la vida familiar, cosa lógica y normal para quien aún vive con sus padres. La sintomatología es clara, pese a las comodidades (en casa se vive muy bien, aunque creo que habrá quien viva mucho mejor que yo) estoy agobiada, me cuesta adaptarme a los horarios establecidos, a no estar nunca sola y sobre todo a decir qué hago, qué estoy haciendo y qué voy a hacer. Vamos, que estoy de uñas.
Estas crisis que me llevan atacando desde ya hace algunos años, se van relajando cuando pasan unos días, incluso antes con mi vida contemplativa dedicada al estudio y al trabajo casi era necesario que hubiera gente alrededor para no volverme una loca asocial. Pero este año, en el que no he parado y he probado las mieles de ser totalmente independiente y de tener total libertad para hacer lo que quisiera cuando quisiera (cuento también con las responsabilidades, que no todo es vivir la vida), me ha quedado muy clarito que a estas alturas yo ya debería estar fuera del nido y que si no lo he hecho aún, es hora de que vaya pensando en ello.


Hasta ahora la idea del piso era algo real pero lejano, al igual que la idea de independencia. Sin embargo, en estos días, a seis meses de la entrega del piso y con todo el mundo hablando de pisos y muebles a mi alrededor, estoy totalmente convencida de que ya es hora de volar, y pronto.

26 de mayo de 2009 | | 4 comentarios

Me colé en una obra

Este fin de semana y después de no haber pasado por allí durante dos meses, me acerqué a ver mi futura casita. Por fin me atreví y traspasé la valla, entré por el garaje y subí hasta el que será mi futuro piso (tengo que restarle un poco de heroicidad al tema porque iba acompañada y los obreros se habían dejado bastantes luces encendidas en las zonas interiores).

La sensación fue extraña en plan ¿en serio éste es mi piso? ¿de verdad que voy a vivir aquí?...pues sí, y además dentro de relativamente poco tiempo. Por fin pude ver físicamente lo que compré sobre plano y me hice ideas más reales sobre dimensiones y distribuciones. Ahora mismo está sólo tabicado y hay un montón de cableado a la vista, por lo que más que un piso, parece una completa ruina...pero verlo alicatado, con tarima y ventanas será sólo cuestión de tiempo...amueblado, ya es otro cantar.

Para que os hagáis una idea de lo que vi, pongo una foto del pasillo en la que al menos se ve cómo está distribuido. Más adelante, cuando la obra tenga ya una pinta más decente, llegará el momento de enseñar una a una las habitaciones.

30 de marzo de 2009 | | 4 comentarios

Proyectos que no paran

El ritmo vertiginoso de la vida está implícito en todos los ámbitos. Ya decía yo en el post anterior que el tiempo pasa volando y vaya que sí lo hace...allá donde había un hueco de tierra hace un año, se levanta ya algo más que la estructura de unas cuantas viviendas que debería estar acabadas en exactamente un año más.

En los últimos tiempos he desarrollado una costumbre curiosa...el fin de semana de después de cada examen de esta última oposición me he acercado a ver los avances de la que será mi futura casa...y es que si en algo he pensado durante estos últimos siete meses mientras estudiaba, era que tenía que hacer frente a este proyecto pasara lo que pasara...algo que en unas ocasiones me servía de revulsivo para seguir tirando un poquito más del carro y que en otras acababa siendo la gota que colmaba el vaso de los agobios.

Una amiga mía que también fue opositora en su día y que también compró una casa antes de obtener la plaza, me contaba que en muchas ocasiones, mientras estudiaba y todo no podía ser más difuso, se preguntaba en qué hora se le había ocurrido meterse en semejante lío...y sí, es cierto, por unos momentos piensas en qué estarías pensando cuando lo hiciste, qué tipo de optimismo te invadía para tirarte de cabeza a la piscina...a veces acabas por pensar que tienes que sacarte la plaza por el piso más que por ti mismo y se te ocurren todos los finales posibles, desde el más triunfador al más catastrofista.

Pero ahí está...y al final no te queda otra que pensar que a veces es necesario tener ese "algo" que tire de ti y te apriete las clavijas para que pongas todo la carne en el asador.

Aunque la realidad es que a veces te encantaría tirar todas las responsabilidades por la ventana...y quedarte tan ancho.

3 de noviembre de 2008 | | 2 comentarios

Obras

Tanto hablar el sábado de metros cuadrados, propuestas de decoración y papel pintado en el cálido ambiente de una trattoria, que por el sabor de su canolos bien podría estar situada en cualquier pueblo siciliano, me inspiró a ir el domingo a visitar las obras de mi futura casa.
En la nada agujereada que había hace seis meses se levantan ahora 3 bloques y en el que corresponde a mi vivienda queda por construir sólo la tercera y última planta. Ya están los trasteros, los garajes y ya se podían ver los ladrillos apilados y listos para empezar con el siguiente paso.
Ahí queda el testimonio gráfico:

15 de mayo de 2008 | | 8 comentarios

Presentación oficial

Algo he hablado ya sobre la adquisición del inmueble, pero apenas os he adelantado detalles y ya que ayer firmé el contrato de compra y la cosa es totalmente firme, habrá que proceder a la presentación oficial de la vivienda.


Empecemos por la localización: Miramadrid, gran proyecto urbanístico perteneciente al municipio de Paracuellos del Jarama (Comunidad de Madrid), está situado a 20 kilómetros al noroeste de la capital. Con acceso directo desde la M-50.


Como podéis ver en la foto (recomiendo pulsar sobre ellas para verlas en grande), Miramadrid, triplica la superficie de lo que hasta ahora ha sido el municipio, así que aunque ya está en su mayoría construido, como toda zona nueva, los servicios, zonas educativas, culturales, comerciales, etc. están en pleno desarrollo.

Dentro de Miramadrid, el edificio estará ubicado en una de las zonas más próximas al pueblo y muy cerca de la salida a la M-50.


Aquí va una imagen del satélite en la que se acota mejor la zona.


Y por último, unas fotos del estado actual del tema, un enorme agujero en el que pronto cabrán dos bloques con un total de 100 viviendas y que por ahora sólo puede rellenarse con imaginación. ¿Y cómo será?...pues muy apañadito, muy bien distribuido, casi 92 m2 útiles, 3 habitaciones, 2 baños, tendedero, terraza, 2 plazas de garaje y trastero.
La fecha de entrega es marzo de 2010, pero oficialmente ya ha empezado la época del maxi-ahorro. Lo de los muebles será otro cantar, por ahora me conformo con ojear revistas de muebles que en la vida me había dado por tocar. A mi alrededor hay al menos 3 personas que también tendrán casa por esas fechas, así que preveo largas y apasionantes conversaciones sobre decoración y visitas en grupo a IKEA.
Ya saben, cuando quieran conocerlo in situ, les hago una visita guiada.

28 de abril de 2008 | | 6 comentarios

Habemus domum

No sé cuántos post habré escrito desde la inauguración de mi mundo de opositora en myspace, no me he preocupado de contarlo ni de recordar cuándo fue el primero. Un blog es una puerta abierta al mundo, demasiado abierta para algunos que opinan que se puede saber mucho de mí leyéndome. Puede que sí, pero yo discrepo y confieso que aún guardo muchas cosas para ese diario íntimo intangible que todos tenemos guardado, aunque aseguro que es un escaparate perfecto para mostrar mis grandes dilemas, certezas y alegrías.

Es curioso la de veces que oyes decir la frase ya te llegará cuando ansías esas cosas que supuestamente le llegan a todo el mundo y que tú esperas ver aparecer mientras oteas el horizonte poniéndote de puntillas. No lo ves claro hasta que se hace realidad, y muchas veces, por mucho que desearas ese momento, no sabes cómo ha sucedido.

He hablado algunas veces de la alegría subsidiaria (pero no por ello menos importante) que supone dar buenas noticias, pero la alegría en su estado puro se manifiesta al recibirlas. Hoy mi alegría está en la extraña belleza de los montones de tierra que apila una excavadora en el suelo sobre el que se construirán unas cuantos pisos, de los cuales, uno, tiene un significado especial: que será mío.
La alegría de las cosas que se esperan y aparecen es muy grata, la de las cosas que se esperaban para más tarde y que trae el viento de las oportunidades, es emocionante.