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27 de diciembre de 2009 | | 0 comentarios

Cuento de navidad

Gente, gente y gente.
Madrid, un hervidero navideño imposible de atravesar sin mirar al suelo a cada paso, sin dejar de agarrar el bolso por si las moscas. Un gorro de Papá Noel, unas orejas de reno, unas pestañas a lo drag queen...la Plaza Mayor atestada de pelucas barriobajeras.
- Ni se os ocurra ir al Mercado de San Miguel -
- Bueno, pues tiraremos hacia la Cava Baja -
El Madrid intenso de las horas del aperitivo se extiende hoy más allá de las 4 de la tarde. Vermut de grifo, queso manchego en Casa Paco, huevos rotos en la taberna de Lucio, ni fritos ni cocidos, casi sin hacer, con patatas y jamón.
- Chicas, otra ronda, que yo creo que con esto sólo no hemos comido -
Se va apagando el sol que daba razón de ser a las terrazas, que haberlas haylas en pleno diciembre. Se afila el frío, se estrenan las manoplas, se agarra el brazo del que esté más cerca para protegerse. Un café y tartas que no se sabe si son postre o merienda. Son ya las 6 de la tarde y hay quien descubre la nueva ubicación del Oso y el Madroño.
- ¿Os acordáis cuando se tardaba una hora en llegar a Sol?
- Hoy en Madrid, todos los décimos acababan en trece.

22 de octubre de 2008 | | 3 comentarios

New York vs. Madriz

Está claro que, te guste o no, a Nueva York hay que reconocerle su mayor característica: ser "la ciudad" por antonomasia y es cosa frecuente que a veces me parezca que es la última estación inaugurada por el metro de Madrid por la cantidad de gente que conozco que ha pasado por allí. Sobre todo en los últimos dos años.

Nada es comparable y puede que la Gran Vía no sea Broadway, espejismo de neones y espectáculos, allá donde casi todos los turistas recalan para ver un musical a lo grande con entradas compradas en el último minuto a precios asequibles. Así que para aquellos viajeros de ultramar que se quejaban de que una fórmula así no existiera en España, ahí va un
enlace para tener en cuenta.

Porque a veces las buenas ideas también sobrevuelan el océano y recalan en el espacio intermedio que une a Europa con África.

15 de septiembre de 2008 | | 4 comentarios

Noches en blanco

Es la primera Noche en blanco a la que me he dignado a ir. En otras ocasiones me venció la pereza, las temidas muchedumbres, la imposible vuelta a casa. No tener nada en concreto que quisiera ver con mucho interés también contribuyó, pero en esta edición eso ha cambiado.

Después de esperar la reglamentaria cola de 3/4 de hora para conseguir las invitaciones el día de antes, el sábado atravesamos Madrid hasta Legazpi para ver el espectáculo
Canciones para Pedro en el Matadero, un espectáculo-homenaje a Pedro Almodóvar, centrado en la música creada por Alberto Iglesias para acompañar a gran parte de sus películas.

La primera parte estuvo en manos de la Orquesta de RTVE que ejecutó piezas al son de las imágenes que se iban proyectando en la pantalla gracias a la videoartista SOLU y que intentaban agrupar con bastante acierto los rasgos que han hecho característico lo que todos identificamos como estilo Almodóvar.

Tras un descanso más largo de lo esperado,
Concha Buika, a la que la misma Chavela Vargas ha reconocido como su hija negra, inauguró la parte interpretada acompañada a la guitarra por Javier Limón, el productor que le ha permitido darle un nuevo giro a la copla. Con su voz desgarrada cantó, entre otras, una inolvidable versión de Volver que nos dejó sin respiración. Con el último trago se unió a la portentosa voz de Miguel Poveda, un nuevo valor del flamenco que ha obtenido el Premio Nacional de Música y que cantó un Piensa en mí muy difícil de olvidar y que fue mi gran descubrimiento musical de la noche, de hecho, pienso dedicar algunas horas a escuchar lo que haya grabado hasta la fecha. El broche final lo puso Eva Yerbabuena, que bailó acompañada de la voz de Poveda y más tarde, con su cuerpo de baile al completo.

Tras eso, la hora se nos echó encima para ir a ver al funambulista que iba a recorrer el espacio que hay entre el Banco de España y el Instituto Cervantes, otro de los actos que me apetecía ver y que posteriormente nos hemos enterado por los medios que fue suspendido por el viento. A cambio nos encaminamos hacia Plaza de España para ver cómo la gente había tomado la Gran Vía y muchos hacían cola a la puerta de casi todos los teatros que ofrecían ver el backstage de la Bella y la Bestia o conversar con el elenco de la compañía la Cubana.

Camino a Callao paramos a conocer uno de esos bares que la Gran Vía guarda en la trastienda y en cuya barra bien podría acodarse Juan Madrid. Sólo le pusimos cara, porque apenas pudimos franquear el medio cierre para encontrarnos con unos amigos que apuraban la primera copa de la noche. La segunda tuvo lugar en la barra de
Destino Gran Vía, otro de esos pubs que no estaría mal tener a mano como comodín para dejarse caer cualquier noche. De ahí a casa, aprovechando que el metro hace horas extras en contadas ocasiones.

Y para rematar el fin de semana, lo último visto en cine ha sido
El rey de la montaña, película protagonizada por Leonardo Sbaraglia y María Valverde de la que desconocía por completo la sinopsis y a la que confieso haber llegado guiada por una elección de último minuto frente a la taquilla. La crítica queda en blanco debido a que, además de no saber muy bien qué contar sobre ella, mi opinión y la de los críticos profesionales que he leído a posteriori, son dos mundos opuestos entre los que media una distancia insalvable. Así pues, mejor lo dejamos estar.

16 de junio de 2008 | | 2 comentarios

Olímpicos entre otras cosas

Ya he dicho que se ha abierto un tiempo a la reflexión y a la toma de decisiones, así que nada mejor que empezar aprovechando al minuto el fin de semana.

El sábado no se me pegaron las sábanas para salir a correr antes de salir pitando hacia Guadalix de la Sierra, lugar de reunión multitudinaria de amigos en torno a los productos típicos de la barbacoa y una buena cantidad de alcohol, la recomendada para estos casos, es decir, mucha. Después, el partido: sufrimiento, caras largas y por último, la euforia, incrementada hasta el infinito por los inexplicables milagros de último minuto. Desde luego, ver el partido con 20 personas – mayoría hombres – da como para hacer un estudio sociológico sobre los cambios de personalidad transitorios. El resto de la tarde es fácil de resumir: alta contribución del alcohol a la degeneración del personal, fiebre sing star, unos bailes y la segunda tanda, algo más ligera, de barbacoa.

El domingo, café en mano, me uní a uno de esos planes que el despeje mental te anima a hacer. Nada de – uf, creo que aunque me apetece, voy a acabar tan cansada que el lunes no voy a tener energías, mejor será que repose en el sofá – No señores. Día intenso de recorrer la aspirante a los Juegos Olímpicos del año 2016 en su versión peatonalizada, desde Recoletos hasta la Cuesta de Moyano y desde allí hasta la Puerta de Alcalá atravesando el Retiro. Horas de jugar al golf, al ping-pong, al squash y a otros tantos deportes más con los enanos. Si quieren ver a las futuras promesas del deporte, pasen por el album.

Un día intenso que acaba con una buena película: Antes que el diablo sepa que has muerto, un virtuoso ejercicio de suspense y de historias ensambladas con la difícil técnica de los saltos en el tiempo que me ha dejado muy buena sensación. Me dicen a la salida del cine que el director de la peli tiene ni más ni menos que la pila de 83 años... lo cual hace que incremente las estrellas de la crítica.

2 de junio de 2008 | | 4 comentarios

Siempre Madrid

Se buscan las siete maravillas de la Comunidad Autónoma de Madrid. Las opciones se extienden al extrarradio y a la sierra y no sólo a la villa, lugar que a buen seguro, no conocemos del todo los que habitamos en el lado norte de la puerta de Europa.

Aunque han hecho una selección bastante cuidada, también es cierto que además de los propuestos, hay algunos lugares que merece la pena no olvidar:

1.- Un triángulo que me encanta. Cuando uno deja atrás la Cibeles para tomar la Gran Vía y tiene en frente el edificio Metrópolis, a la izquierda el Círculo de Bellas Artes y a la derecha una iglesia que creo que es la de San José.


2.- Basílica de San Francisco el Grande: No he estado dentro, pero me parece imponente vista desde una cierta distancia por el día e iluminada por la noche con su espectacular cúpula.


3.- El Jardín histórico del Capricho. Un lugar precioso enclavado en la Alameda de Osuna. Poco conocido ya que debió pasar bastante tiempo cerrado y en la actualidad tiene un horario limitado. En verano hay ciclos de música clásica y cuando entras y paseas tienes la extraña sensación de haberte teletransportado al siglo XVIII.

4.- La iglesia de San Ginés, que también da nombre al callejón y que se alza a mitad de la Calle de Arenal. Allí fue bautizado Quevedo y se casó Lope de Vega. Seguramente sea subjetiva, fue la Iglesia donde se casó mi hermana mayor.

5.- Al revés que en el primer punto, si uno le da la espalda a la Gran Vía, hay un conjunto espectacular formado por el Palacio de Correos, el Palacio de Linares y al fondo, la Puerta de Alcalá. A un lado, Recoletos y al otro el Paseo del Prado.

6.- Un lugar para la modernidad. No sé si es comparable a cualquiera de los edificios, monumentos y conjuntos artísticos que llevan siglos haciendo de Madrid lo que es. Pero los nuevos rascacielos que se han levantado en la antigua ciudad deportiva, no dejan de hacer que levante la vista cuando paso por al lado.
7.- El número 7 podría ser para muchos: para el Congreso de los diputados, para el Retiro...y para un montón de lugares más que seguro no conozco. Eso sin tener en cuenta lo que puede uno encontrar en la sierra y alrededores...¿y vosotros? ¿qué añadiríais?

18 de mayo de 2008 | | 0 comentarios

Me salvó del tedio...

Un bohemio italiano instalado en París, especialista en desnudo y retrato, precursor junto a otros de una nueva corriente artística con epicentro en Montmartre, perseguido en sus trazos por la influencia de Gaughin, de Cezanne, de Foujita, de Picasso, de la escultura africana de trazos alargados que modeló en piedra antes de pasarse al lienzo. Trazos largos y mujeres que acabarían conviertiéndose en su confundible seña de identidad.

La noche de los museos provoca colas y tiempos de espera, pero a cambio a uno le dan la varita mágica que le permite sumergirse en el mundo de Modigliani pasadas las once y salir empapado de cultura del Palacio de Villahermosa una hora después, más allá de la medianoche, veinticuatro horas antes de que la colección temporal finalice y esparza definitivamente sus piezas por los museos del mundo.

Mientras se avanzan metros hacia la entrada del Thyssen Bornemisza, se cazan al vuelo conversaciones ajenas que dan pie a las propias y se admira Madrid desde el Paseo del Prado, que es como admirar a alguien que viste sus mejores galas. Tarea sumamente fácil.

Modigliani me salvó del tedio, pero antes de eso, ya había procedido a mi rescate una bella señorita que se quedó sin zarzuela debido a la simultaneidad que tienen los programas de fiestas, pero que a cambio, me permitió enseñarle los canapés de la esquina de la Plaza de Mariano de Cavia, avituallamiento imprescindible para la noche de los museos y las caminatas nocturnas