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9 de noviembre de 2010 | | 1 comentarios

10.000

Siempre hay una primera vez para todo, incluso para correr 10.000 metros, que ya es una distancia aceptable. Hace mucho que tenía pendiente la gesta y había probado con alguna carrerilla menor, pero nunca había surgido la oportunidad o me había decidido a lanzarme a completar el recorrido que hacen casi todas las carreras populares. Llevo años detrás de participar en la San Silvestre y por unas o por otras (incluida la de este año) no he podido hacerlo, así que me he estrenado con la Carrera BBVA, que además cuenta con fines solidarios.


El domingo 7 de noviembre, tras unos días con un tiempo bastante anómalo para esta época del año, Míkel, Uri y yo nos colocamos las mallas, algo de abrigo y la camiseta con el dorsal y nos dirigimos al Paseo de la Castellana para recoger el chip y colocarnos al final de la marea azul, donde esperamos a Camilo, corredor experimentado donde los haya, que esta vez invirtió sus energías ya no sólo en hacer el mismo recorrido, sino que además andaba y desandaba sus pasos para ilustrar gráficamente el momento.

Siete minutos tardamos en pasar por el arco de salida gracias a los casi 10000 corredores, tantos como metros se recorren, que se habían dado cita. El pistoletazo de salida nos distanció primero de Míkel, que tomó una delantera que mantuvo durante toda la carrera, mientras que Uri y yo, a un ritmo aceptable y constante, nos quedamos un poco más atrás.


Lo más destacable de una carrera popular es el ambiente festivo, un montón de gente madruga un domingo para pasar un buen rato con los amigos, hacer deporte y como no, sufrir un poco en alguna cuesta como la que antecede al ángel caído en el Parque del Retiro, para al final conseguir la recompensa moral de haber sido capaz.


La llegada, con un orgulloso y digno sprint, se materializó en el minuto 63. Una vez cumplido este reto, nos marcamos el siguiente: llegar antes de que el crono marque el minuto 60.

11 de mayo de 2009 | | 3 comentarios

La carrera (II)

La carrera de la mujer comenzó con un buen madrugón para ser domingo...a las 8.30 cogimos el tren hacia Atocha para llegar al Parque del Retiro con tiempo para recoger el chip y dejar las cosas en el guardarropa. Mañana gris, lluvia moderada pero insistente y mucha gente haciendo el mismo camino hacia el Paseo de Coches del parque.

La organización a simple vista fue excelente. A pesar de haber 15000 inscritas, no había que esperar para nada y en la zona de salida había franjas habilitadas para que te fueras colocando según el tiempo en el que estimabas que harías la carrera, cosa inútil, porque la mezcla de edades, constituciones e intenciones sobre la carrera era tal, que daba igual el lugar en el que te colocaras, porque correr, lo que se dice correr, era casi imposible.

Esther y Mentxu, preparadas para el reto

A las 10 de la mañana y tras unas palabritas de Leti Ortiz, que no iba con mallas sino con gabardina y multitud de guardaespaldas, comenzó la carrera y el verdadero reto: o bien te pasabas los kilómetros esquivando obstáculos humanos o te unías al pelotón y hacías la carrera andando. Esther y yo decidimos lo primero y creo que fue lo más agotador, ya que el recorrido era bastante asequible: los 2.5-3 primeros kilómetros eran cuesta abajo, los siguientes 1.5-2 eran cuesta arriba y el último kilómetro, más o menos llano.

La conclusión es que la carrera de la mujer es una carrera para divertirse, ir sin ninguna intención y pasarlo bien en grupo. Hay que disfrutar del recorrido, no agobiarse por el número de gente que hay a tu alrededor ni por no poder hacer un gran tiempo. Lo que importa es participar, reírse y ver cómo hay gente que se emociona porque ha corrido 6 kilómetros por primera vez en su vida.

Al terminar, hubo playback de Bustamante y como colofón, como no nos apetecía quedarnos al festival de fitness ni a esperar colas interminables por un cuenco con 3 tortellinis, nos fuimos a un bar y no metimos unas cañitas y unas tostas de jamón serrano y queso de cabra para recuperar fuerzas...eso es lo que de verdad mola de las carreras.

8 de mayo de 2009 | | 1 comentarios

La carrera

Se acerca el día y ya obran en mi poder el dorsal y la camiseta. Como fui a recogerlo en cuanto se abrió el plazo de recogida para evitarme aglomeraciones de última hora, tengo el dorsal 1235, que para las 15.000 inscripciones que se han hecho es un número bajito.

Mano a mano, mi amiga Esther y yo haremos los 6 kilómetros que rodean el Parque del Retiro el domingo a las 10 de la mañana. Saldremos del Paseo de coches del parque, bajaremos por Menéndez Pelayo, rodearemos la Plaza de Mariano de Cavia, llegaremos a Atocha para volver a entrar en el parque, pasar por la pendiente del Ángel caído, rodear el estanque y llegar a la meta nuevamente en el Paseo de coches.

Obviamente ni nos ponemos metas, ni tiempos, ni objetivo alguno, sólo queremos pasar un buen rato y participar en una carrera que tiene como finalidad la lucha contra el cáncer...Si además marcamos un buen tiempo y llegamos bien, para mí también será un aliciente para alargar el recorrido y empezar a pensar en los 10 km. Este año la San Silvestre podría ser una realidad.

Acuérdense y cuando estén en el último sueño del domingo, mándennos fuerzas para llegar triunfales a la meta.

8 de abril de 2009 | | 1 comentarios

Otro tipo de retos

Estoy volviendo al hábito del deporte como rutina. No es que pueda decir que haya dejado de lado una gran carrera deportiva, pero después de años de sedentarismo, a partir de los 23 empecé a engancharme al deporte y hasta hoy.

Con el tema oposición, lo he ido dejando para los ratos libres y cuando se trataba de priorizar cosas para aprovechar al máximo el tiempo, el deporte siempre quedaba en último lugar, aunque realmente, en momentos así es cuando más se necesita liberar estrés para mantener el equilibrio mental.
Por tanto, aunque nunca lo dejé del todo, pasé de ir 3 ó 4 días en semana a ir sólo uno para darme la consecuente palicilla.

Ahora que mi tiempo libre es más libre que nunca, estoy volviendo a las andadas y como ya dije en su día, me está apeteciendo progresar en carrera para hacer alguna popular de aquí a unos meses. La media maratón me parece un objetivo inalcanzable hoy por hoy, pero los 10 kilómetros parecen más asequibles y el objetivo es acabarlos bien, sin querer morirme a partir del 5º.

Para ir probándome, mi amiga Esther y yo nos hemos inscrito en la carrera de la mujer que se celebrará en Madrid el 10 de mayo. El recorrido son 6 kilómetros por lo que en principio me servirá para ir cogiendo confianza y animarme a seguir subiendo.


Espero que las bodas, celebraciones y demás homenajes que hay programados antes de la fecha no sean un gran inconveniente :)

16 de junio de 2008 | | 2 comentarios

Olímpicos entre otras cosas

Ya he dicho que se ha abierto un tiempo a la reflexión y a la toma de decisiones, así que nada mejor que empezar aprovechando al minuto el fin de semana.

El sábado no se me pegaron las sábanas para salir a correr antes de salir pitando hacia Guadalix de la Sierra, lugar de reunión multitudinaria de amigos en torno a los productos típicos de la barbacoa y una buena cantidad de alcohol, la recomendada para estos casos, es decir, mucha. Después, el partido: sufrimiento, caras largas y por último, la euforia, incrementada hasta el infinito por los inexplicables milagros de último minuto. Desde luego, ver el partido con 20 personas – mayoría hombres – da como para hacer un estudio sociológico sobre los cambios de personalidad transitorios. El resto de la tarde es fácil de resumir: alta contribución del alcohol a la degeneración del personal, fiebre sing star, unos bailes y la segunda tanda, algo más ligera, de barbacoa.

El domingo, café en mano, me uní a uno de esos planes que el despeje mental te anima a hacer. Nada de – uf, creo que aunque me apetece, voy a acabar tan cansada que el lunes no voy a tener energías, mejor será que repose en el sofá – No señores. Día intenso de recorrer la aspirante a los Juegos Olímpicos del año 2016 en su versión peatonalizada, desde Recoletos hasta la Cuesta de Moyano y desde allí hasta la Puerta de Alcalá atravesando el Retiro. Horas de jugar al golf, al ping-pong, al squash y a otros tantos deportes más con los enanos. Si quieren ver a las futuras promesas del deporte, pasen por el album.

Un día intenso que acaba con una buena película: Antes que el diablo sepa que has muerto, un virtuoso ejercicio de suspense y de historias ensambladas con la difícil técnica de los saltos en el tiempo que me ha dejado muy buena sensación. Me dicen a la salida del cine que el director de la peli tiene ni más ni menos que la pila de 83 años... lo cual hace que incremente las estrellas de la crítica.

8 de abril de 2008 | | 2 comentarios

Finsemanal

Hablaría de lo que ha contenido el fin de semana, de una tarde exageradamente calurosa como si ya mediara junio, de una alegría que sólo entienden los que echan a correr con el miedo de constatar que las molestias siguen ahí y descubren que el dolor les permite el lujo de volver a los sanos hábitos deportivos.

Hablaría de La Mordida, el mexicano de la calle Belén donde se pueden observar frescos de Sabina mientras se comen tacos y guacamole y se bebe margarita. Ya lo dice el peculiar sonetista (poeta de sonites y no de sonetos, como él mismo se define) y propietario: para reír...los amigos, para olvidar...la bebida, para ser feliz...contigo, para todo...la mordida...Un buen (y estrecho) lugar para la reagrupación después del tiempo y los acontecimientos con banda sonora de Rocío Durcal y rancheras.

Hablaría de justificar mi recomendación en el post-it: Los Falsificadores, pero ya le dieron el Oscar y creo que eso ya es suficiente márketing para una buena película.
Hablaría, pero el lunes trajo la alergia como enemigo irreconciliable que vuelve cada año y tuvimos reunión enfrentada con el brazo político que controla nuestro área de trabajo...sigue siendo duro discutir con los compañeros de aula.
Es sólo martes, pero creo que los antihistamínicos agotaron la mayor parte de las energías dispuestas para comenzar la semana y las que quedan, se enfrentan hoy al siempre temible sillón del dentista.