Una empresa inmersa en ese mundo cambiante y a caballo entre lo tradicional y lo moderno, que oscila entre el eterno papel y el pujante formato electrónico, que se basa en la industria del mejor invento del mundo o si no, imagínense por un momento un mundo sin libros y nuestras vidas sin ellos, porque hasta el que menos oportunidad ha tenido de aprender a leer y a escribir ha tenido uno en sus manos alguna vez y si no ha sido así, seguro que lo habrá echado en falta.
Los editores, esos señores que en mi imaginación habitaban despachos repletos de libros apilados de cualquier forma (como no) y detrás de oscuras mesas de roble, como si la sabiduría sólo se vistiese con maderas nobles, han pasado a tener forma de profesionales prometedores que se adaptan a un despacho Ikea y manejan con virtuosismo los programas de maquetación en pantallas extragrandes.
Todo cambia, hasta el sector más inamovible ha de adaptarse y la edición se encuentra en ese momento en el que puede enriquecerse del progreso, pero a la vez, puede conservar todo lo que ha ido atesorando durante siglos de arte, porque la edición también es arte, el arte de que las líneas, los márgenes y la tipografía sean perfectas para que la lectura y la consulta sean un placer.
Nace OPORTET EDITORES, bajo el lema de que son necesarios. Son necesarios los buenos editores, los buenos libros y por supuesto, los nuevos emprendedores que no se pierden en miedos y apuestan por el buen hacer y por poner su grano de excelencia en este mundo en el que muchos nacen y pocos llegan. Esperemos que Oportet haga obras que perduren y a la vez, su sello perdure con ellas durante mucho tiempo. Que así sea.
Lo peor de todo esto es certificar que nos pasamos la vida engullendo datos sin parar para soltarlos sobre cualquier examen y dar paso a cosas más interesantes. Resulta que tengo una asignatura de Historia idéntica a otra que estudié en 5º de carrera hace exactamente 6 años y medio. Tan exacta es que estoy estudiando por los apuntes de aquel año en vez de con el infumable libro de narrativa histórica que me han puesto por temario, y tengo que empezar de cero porque lo que recuerdo es insignificante...dato preocupante y que me crea no poca ansiedad al ver que he subrayado páginas, he hecho resúmenes y esquemas de cosas que ahora mismo me suenan a chino mandarín.