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7 de diciembre de 2010 | | 0 comentarios

I-letrados

"Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado" ha dicho Mario Vargas Llosa en el discurso pronunciado en la entrega del Premio Nobel de literatura y son palabras que han de emocionar a cualquiera que se identifique mínimamente con la definición de ser alfabetizado.

¡Qué de cosas están vinculadas al acto de la lectura! No les hablo de la lectura como instrumento para adentrarse en los vericuetos de los grandes obras, conocer a los clásicos o saber diferenciar un soneto de una silva. Les hablo del simple acto de comprender literalmente lo que contiene una línea, de reconocer los caracteres o de ser capaz de leer los subtítulos que le ponen a un extranjero cuando habla en el telediario al primer golpe de vista.

No sé si al resto le pasa lo mismo, pero yo también siento que aprender a leer es lo más importante que me ha pasado y he tenido la mucha o poca fortuna de comprobar la diferencia abismal que ese simple hecho puede ejercer sobre las personas. He aprendido con el método infalible de la educación básica que personas muy cercanas nunca recibieron porque el primer día que acudieron el colegio se derramaron el tintero en el vestido y les dijeron que al día siguiente no volvieran.

Hoy en día hay personas cuyas vidas están construidas sobre la base siempre endeble del analfabetismo y a pesar de ello, han sabido luchar y labrarse un porvenir esquivando los golpes que da la ignorancia. Dios sabe qué serían si hubieran tenido la suerte de saber leer...lo mismo hasta hubieran podido ocupar el mismo lugar que Vargas Llosa y ni siquiera ellos lo saben.

14 de junio de 2010 | | 1 comentarios

El hombre pálido

Este año volví a la Feria del libro y lo hice un día concreto, con una intención concreta: acudir a una caseta para conseguir la firma de un autor.

Lo que puede parecer lo más normal del mundo para cualquier aficionado a la lectura, esta vez tenía una connotación personal. El lector había sido antes alumno y el autor, había sido antes profesor.

Alguna vez he mencionado lo grato que resultó para mí tener un profesor de literatura que me permitió seguir buscando ese algo que sólo tienen algunos libros. Entre el marasmo universitario, recuerdo especialmente a un docente y prueba de ello es que no haya podido reprimir hablar de él en alguna ocasión en este mismo blog.

La suerte hace que este hombre alternara la escritura con la docencia durante algún tiempo con relativo éxito, la mala suerte hace que haya podido encontrarle gracias a sus apariciones en algunos medios con motivo de una obra que está escrita desde la experiencia personal de un enfermo renal que ha convivido desde los 21 años con un riñón trasplantado y que ahora está a la espera de un nuevo trasplante mientras mantiene rutinarias sesiones de diálisis.

Tal y como anunciaba a algunos compañeros de aquellos tiempos, el profesor admirado no me recordaba, aunque tal y como también predije, sí que reconoció a otro alumno suyo que me acompañaba y que tuvo el detalle de regalarme el libro (muchas gracias Ismael). Charlamos un rato de los viejos tiempos de clase, de su estado actual, del libro y me llevé la dedicatoria que tanto deseaba.

Aprovechando que al día siguiente viajaba a Alicante, me llevé como lectura esa joya que se llama Diario del hombre pálido y literalmente lo devoré en tres jornadas de arena. Personal, escrito con un lenguaje espléndido, el diario es una muestra de sinceridad, de honestidad que consigue introducirte en el sentir de un enfermo asombrósamente lúcido con el problema que arrastra y la situación a la que tiene que hacer frente.

Acabé la carrera sin poder decir mucho de mi profesor, la distancia que se establece no da para saber mucho más que la ropa que llevaba ese día o si la clase fue más o menos amena o edificante. Poco sabemos de algunas personas a las que sin embargo, admiramos desde el silencio y desde la invisibilidad de una alumna que, como en mi caso, ni siquiera es recordada.

Ahora sin embargo, sé algo más de Juan Gracia Armendáriz y puedo completar esa idea borrosa con algunos toques entresacados del libro. No saben cuánto me alegro de ello.

22 de febrero de 2010 | | 2 comentarios

Oportet Editores

No hay que negar la evidencia...en estos tiempos hay quien recurre más que nunca al "pájaro en mano" e incluso hay quien se lleva esas mismas manos a la cabeza cuando le hablan de emprendedores - ¡En los tiempos que corren! - exclamará asustado ante la osadía -. Pero el mundo es de los valientes, o eso dicen, y de los que desafían la estadística para aprovechar la ocasión, cambiar el rumbo, echar el resto, reclutar fuerzas, ganas y ahorros, perseguir un sueño o un objetivo, en definitiva: crear una empresa.

Una empresa inmersa en ese mundo cambiante y a caballo entre lo tradicional y lo moderno, que oscila entre el eterno papel y el pujante formato electrónico, que se basa en la industria del mejor invento del mundo o si no, imagínense por un momento un mundo sin libros y nuestras vidas sin ellos, porque hasta el que menos oportunidad ha tenido de aprender a leer y a escribir ha tenido uno en sus manos alguna vez y si no ha sido así, seguro que lo habrá echado en falta.


Los editores, esos señores que en mi imaginación habitaban despachos repletos de libros apilados de cualquier forma (como no) y detrás de oscuras mesas de roble, como si la sabiduría sólo se vistiese con maderas nobles, han pasado a tener forma de profesionales prometedores que se adaptan a un despacho Ikea y manejan con virtuosismo los programas de maquetación en pantallas extragrandes.

Todo cambia, hasta el sector más inamovible ha de adaptarse y la edición se encuentra en ese momento en el que puede enriquecerse del progreso, pero a la vez, puede conservar todo lo que ha ido atesorando durante siglos de arte, porque la edición también es arte, el arte de que las líneas, los márgenes y la tipografía sean perfectas para que la lectura y la consulta sean un placer.


Nace OPORTET EDITORES, bajo el lema de que son necesarios. Son necesarios los buenos editores, los buenos libros y por supuesto, los nuevos emprendedores que no se pierden en miedos y apuestan por el buen hacer y por poner su grano de excelencia en este mundo en el que muchos nacen y pocos llegan. Esperemos que Oportet haga obras que perduren y a la vez, su sello perdure con ellas durante mucho tiempo. Que así sea.

28 de enero de 2010 | | 0 comentarios

El guardián

Ha muerto J.D. Salinger. Su exigua obra y su poca exposición pública no dan para mucho, por eso es un poco absurdo echar de menos al escrito enigmático, que no permitía que se le fotografiara ni que se escribieran reseñas biográficas, y podemos dedicarnos mejor a recordar la obra. Así que comencemos de nuevo y de forma correcta.

Ha muerto "El guardián entre el centeno". Cojo la parte por el todo. Un libro que leí hace muchos años, tantos, que recuerdo haberlo leído dos veces, y puedo asegurar que casi nunca releo, y si lo hago, es por la imperiosa necesidad que tiene mi memoria de recordar qué era lo que hizo que el libro dejara un poso tan profundo. Así que mi edición de bolsillo de Alianza, a la par que el libro más sobrio que puede haber en una estantería con sus tapas blancas es uno de los más sobados.

El guardian entre el centeno (The Catcher in the ryde), además de tener uno de los títulos más absolutamente preciosos de la literatura (y me atrevo a pensar que buscar un título es casi igual de difícil que escribir un libro), es un libro para leer en la adolescencia y perderse con todo descaro en la historia de Holden Caulfield. No sé si me produciría las mismas sensaciones si lo releyera ahora, pero presupongo que no, que hay una edad para hacer algunas cosas, y al igual que hay quien crece con Ivanhoe, con el Capitán Trueno o con 20.000 leguas de viaje submarino, yo conservo este libro con esa marca con la que los escritores evocan los libros imprescindibles en su biblioteca cuando les preguntan en una entrevista.

Salinger escribe una historia para que la lea un adolescente y sienta el niño que ya no es, se familiarice de forma literaria con las drogas o la prostitución y vea el agresivo mundo que de alguna forma, hay ahí afuera para todos. Una obra no edulcorada y necesaria en un punto de cualquier vida.

Ha muerto Salinger. La verdad es que me importa poco qué hizo, qué dejó de hacer, cuántas veces se casó, qué penurias le rodearon en su vejez y todas esas cosas que tanto rellenan una efeméride, pero lo que verdaderamente importa de verdad y supongo que de ahí el parapeto a su intimidad, fue el rastro que deja un escritor reducido a cenizas: su obra.

No puedo resistirme, tecleo ese invento llamado wikiquote y busco frases del libro, impresionantes frases que me encantan, especialmente la última, la que da nombre al libro y que particularmente consigue ponerme los pelos de punta:


No importa que la sensación sea triste o hasta desagradable, pero cuando me voy de un sitio me gusta darme cuenta de que me marcho. Si no luego me da más pena todavía"

"La vida es una partida y hay que vivirla de acuerdo con las reglas del juego"

"Me alegro de que inventaran la bomba atómica: así si necesitan voluntarios para ponerse debajo cuando la lancen, puedo presentarme el primero"

"Los libros que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarle por teléfono cuando quisieras"

"Aquel hotel estaba lleno de maníacos sexuales. Yo era problamente la persona más normal de todo el edificio, lo que les dará una idea aproximada de la jaula de grillos que era aquello"

"No hay sala de fiestas en el mundo entero que se pueda soportar mucho tiempo a no ser que pueda uno emborracharse o que vaya con una mujer que le vuelva loco de verdad"

"Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de ésas"

"No sé por qué hay que dejar de querer a una persona sólo porque se ha muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que los que siguen viviendo"

"Si un cuerpo encuentra a otro cuerpo cuando van entre el centeno, muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños, y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde del precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezo a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Yo sería el guardián entre el centeno"

7 de noviembre de 2009 | | 0 comentarios

Facebook de nuevo

Casualidades de la vida. El otro día una conocida web de venta de entradas regalaba entradas dobles para un musical a través de facebook. Veloz ante el reclamo de lo gratis, me avalancé sobre la oportunidad sin darme cuenta del pequeñísimo detalle de que el musical se estrenaba en Barcelona. Inevitablemente, como suele suceder en estas situaciones absurdas, las entradas me tocaron, así que me ví ganadora de dos entradas para un musical que se estrenaba dos días después, a 600 kilómetros de casa...casi nada.


Entonces decidí que tenía que darle una finalidad al regalo, por lo que contacté mediante facebook con unos conocidos residentes en Barcelona a los que conocí en su día a través de Frikitecaris, que tampoco podían ir al estreno, pero que a su vez, lanzaron por dicha red social el reclamo de que yo disponía de dos entradas gratis para ver el musical.


A raíz de eso, alguien solicitó las entradas para ir con su hija. Nos presentaron virtualmente y después nos pusimos en contacto mediante facebook, claro está. Yo empecé a gestionar que las entradas fueran a su nombre, nos íbamos contando las novedades a través de nuestros respectivos walls, hasta que reparé en el pequeño detalle de que la mujer con la que me estaba intercambiando comentarios tenía un nombre que me resultaba familiar y que además, en su muro constaba una página web. Pardiez! estaba regalándole las entradas a Susana Vallejo, escritora de juvenil y autora de Porta Coeli, una saga de libros de fantasía que han pasado una y mil veces por mis manos en el mostrador de la biblioteca.

En fin...diremos que Facebook es una chorrada, que no tiene finalidad, que tal y que cual...pero la realidad es que en este caso, una persona consiguió entradas gratis para ver un musical con su hija (y lo pasaron en grande) y que yo tuve mi pequeño momento de gloria al conocer a una escritora de éxito.

4 de septiembre de 2009 | | 2 comentarios

Lecturas pasadas, presentes y futuras

Trilogías aparte, por fin le he hincado el diente a un autor al que le tenía ganas: Haruki Murakami y al llegar a la última página de After Dark, obra que elegí al azar porque era de lo poco que quedaba a esas alturas del verano en la estantería, ha ocurrido lo que estaba deseando: tenía ganas de más.

La ficción de Murakami en After Dark es urbanita, oscura, con personajes marcados que viven en un submundo dentro de una ciudad de esas que parecen engullir personas: Tokio. Las sensaciones se palpan: el peligro, la violencia, la soledad, la pérdida, las dobles vidas... Murakami describe con precisión cinematográfica y el lector vive el pasar de las horas gracias a un recurso fantástico: los relojes que introducen cada nuevo capítulo, como en las películas de acción en las que hay que desactivar una bomba en 8 horas, pero con el efecto contrario, sabiendo que el desenlace vendrá al final de una noche que no querríamos que acabara nunca, para saber más sobre todo eso que nos ha contado.

Ahora estoy de nuevo centrada en la lectura de la segunda parte de Millenium, estando ya en las últimas páginas reconozco que la lectura interrumpida por las vacaciones no me ha dejado saborear bien la que dicen que es la mejor de las tres partes. Acabaré y diré si me he quedado a la espera de la tercera parte con el mismo ansia que he visto en otros lectores con alto nivel de exigencia.
Ya tengo en cola de espera leerme algo de Amélie Nothomb, esta vez tampoco he hecho ningún tipo de selección y al llegar a la estantería, me he decidido por Estupor y temblores, que tiene tan buena crítica que asusta.

Supongo que en estas noches en las que el tema de la plaza me está quitando horas de sueño, algo que no me ha sucedido ni en los momentos de máxima presión oposicional, lo mejor es acogerme a la lectura como tabla de salvación. Además, parece que al fin vuelvo a leer, ya que pensaba que con el tema del estudio, nunca jamás iba a poder disfrutar de ello como lo hacía antes. Qué alivio saber que no es así.

9 de junio de 2009 | | 1 comentarios

Por la feria

Este domingo me acerqué de nuevo a la Feria del libro y de nuevo, caí en la cuenta de que me había olvidado de lo larguísima que es. Después de acudir casi todos los años en los que fui universitaria, hacía ya al menos un par de años que no acudía a marearme con los cienmil títulos que pueblan las casetas, así que este año, tocó visita para refrescar la memoria.

La feria tiene un ambientillo único y mola eso de ir viendo quién está firmando, quién tiene cola en las casetas o por el contrario, qué autores miran las musarañas mientras esperan que algún lector le dé por hojear su libro y llevárselo firmado. El de la megafonía no para de repetir que Paquito Pérez está en la caseta 54 firmando su obra "Cómo cazar moscas en septiembre" y a mí me dá por pensar que si algo me resulta imposible tras unos minutos de paseo es que aún existan títulos que no se hayan inventado.

En la feria hay libros de todo tipo y el que no compra es porque no quiere, porque allí están todos los temas, las ediciones, los formatos y los autores que quieras y lo peor es que hay libros que se repiten hasta la saciedad, unos años les toca a unos y otros a otros pero lo que está claro es que en el 80% de las casetas de este año te encontrabas el fenómeno Millenium de Stieg Larsson, literatura best seller pero con calidad, eso es lo que dicen y yo que trabajo en una biblioteca y todos los días me preguntan por el libro, me lo creo.

Pues eso, me lo creo hasta el punto de haber esperado pacientemente tres meses a que me tocara la reserva del libro con la idea de que sea mi lectura de verano y también he hecho lo que no había hecho nunca, reservar la segunda parte para poder leérmelo seguidamente. Cuando me los acabe ya les contaré si estoy deseando leer la tercera y última. Por ahora intentaré no ver la película para no destriparme mucho el placer de la lectura en la hamaca.

Lo dicho, en la feria no compra quien no quiere y eso hice yo, no comprar. Antaño no podía irme de la feria sin darme un capricho y sin embargo ahora que vivo rodeada de libros por todas partes y varias horas al día, abogo por no comprar nada que pueda conseguir en la biblioteca, con lo cual, ya no sé si estoy inclinándome por un claro apoyo al mundo bibliotecario o haciendole un flaco favor al ya tocado (que no hundido) sector de la edición.

23 de abril de 2009 | | 0 comentarios

Celebrando un gran invento

No sé dónde estaré celebrando el Día del libro del año que viene, pero hoy lo hago desde el mostrador de una biblioteca, el lugar donde el mejor invento del mundo es el centro de atención alrededor del cual gira todo lo demás, aunque realmente en estos centros la partida la acaba ganando el DVD e Internet, consecuencia lógica de la revolución tecnológica.

Por aquí, toda esta semana ha estado dedicada al libro, y hoy, como no podía ser menos, se va a dedicar a la lectura de El Quijote, que independientemente de lo discutible que pueda ser la edición que se lea, siempre es un acto de reafirmación del castellano y de la permanencia de las obras maestras a lo largo del tiempo.

Como lo que se pretende con
la noche de los libros y con otras iniciativas es la participación del público, siempre procuro comulgar con el ejemplo. El año pasado participé en la lectura pública y éste, he participado en el especial de elpaís.com con un microrrelato llamado Defectos (si no les sale en la página del enlace, prueben a indagar en las páginas de atrás o adelante, que por ahí estará).
Ahí queda lo primero que se me ocurrió delante del ordenador del trabajo en torno a las 15.30 del día 22. Disfruten del Día del Libro.

29 de enero de 2009 | | 0 comentarios

Novela gráfica

Si no trabajara en una biblioteca casi puedo asegurar que no se me hubiera ocurrido echar mano de una novela gráfica. Gracias a eso y a que hoy por hoy es lo único que me puedo permitir leer (opositar es el camino más corto a la desaparición total del hábito de la lectura), me he aficionado y puedo asegurar que me he encontrado verdaderas maravillas.

En primer lugar, Fun Home, donde Alison Bechdel dibuja su autobiografía en un remoto pueblo de Estados Unidos, haciendo especial referencia a su desarrollo desde la infancia hasta la edad adulta, el descubrimiento de la homosexualidad y la complicada relación que mantiene con su padre hasta su muerte. En este caso, la seriedad y la profundidad de los temas, así como el contexto y las referencias históricas y bibliográficas a lo largo del libro hacen que Fun Home se desmarque de la teoría de que el cómic es algo sencillo de leer.

En segundo lugar, Blankets. Otra novela gráfica de Craig Thompson que narra, también de forma autobiográfica, la infancia y adolescencia de Craig, un chico nacido en el seno de una familia severa y ultracatólica. Destaca la tierna visión del primer amor y del abandono progresivo de la religión.

En tercer lugar el Premio Nacional de Cómic: Arrugas de Paco Roca. Una visión absolutamente tierna de la vejez y el Alzheimer de un empleado de banca jubilado que es trasladado a una residencia de ancianos. El mayor logro de esta obra es el arte con el que el autor ha enfocado un tema tan crudo.

Las tres son muy, muy buenas, vienen avaladas por la crítica y numerosos premios y te enganchan desde el principio, es difícil no ponerse y leerselas de un tirón porque la imagen consigue que veas la historia y que casi la palpes como si se tratara de una película.
Como al final de cada una siempre te quedas con ganas de más, ya he recorrido la estantería en busca de la siguiente, se llama Malas Ventas, es de Alex Robinson y promete.

7 de enero de 2009 | | 0 comentarios

De pluma femenina

En la Feria del libro del año 99, cuando aún me duraba la tristeza porque unas míseras centésimas no me habían dejado hacer la carrera que quería, Maruja Torres me dedicó su libro Mujer en guerra con las siguientes palabras: A Carmen, este libro que quizá te ayude a ser fuerte y valiente. Que seas sobre todo, feliz.

Hoy me levanto con la noticia de que le han dado el Nadal con una novela en la que se ha servido de la muerte de dos grandes escritores y amigos: Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalbán para contar una historia sobre la amistad. Inmediatamente me apunto en la agenda el propósito de ser de las primeras cosas que lea cuando quede, al fin, liberada. A propósito del aniversario del Nadal, se reedita Nada, de Carmen Laforet. Un libro que me gustó en su primera lectura y que pienso volver a releer, quizá, a continuación del de Maruja.

No sé si lo que más admiro de Maruja Torres es su estilo periodístico, su carácter o que se haya hecho a sí misma de la nada. El caso es que desde que la conocí, me enganchó su personalidad y por eso, de vez en cuando, releo su dedicatoria para recordarme que en esta vida hay que echarle un par de narices, por no decir un par de huevos, a todo lo que hagas. En esas estamos.

También la releo estos días para inspirarme a la hora de hacer dedicatorias, ya que los Reyes, que definitivamente son magos, transformaron algunos poemas que tenía esparcidos en una bonita e íntima edición y su gran artífice y editor bien merece todo mi agradecimiento.

30 de julio de 2008 | | 0 comentarios

Autoengaños

Qué ilusa…cuando rellené mi parte de vacaciones por allá por el mes de abril, elegí partir las vacaciones en dos quincenas, la primera en agosto, mes inhábil en la administración, con lo que me aseguraba que ninguna convocatoria me aguara la fiesta y otra quincena en septiembre, para cumplir con mis obligaciones opositoras para con el Ministerio de Cultura, que este año, mira tú por dónde, ha decidido retrasar el examen y ha mandado un poco al traste mi planificación.

En aquel momento, cuando me preguntaban por las vacaciones adoptaba la cantinela de: tengo dos quincenas, una para descansar, y otra para estudiar y decía y pensaba cosas como…a la playa no me pienso llevar ni un libro…voy a desconectar totalmente…este año las vacaciones son sagradas…pero así, visto desde cerca, esta semana no hago más que pensar…pero cómo no me voy a llevar ni un libro!...se me va a olvidar todo en 15 días sin repasar el temario, con la de huecos que hay en el día…si me levanto pronto saco una hora, a la hora de la siesta otra hora y si alguna tarde no bajo a la playa, también sacaría tiempo…así que el autoengaño me ha durado hasta que me he puesto a mirar qué apuntes me caben en el maletero. Además de eso, está el maravilloso invento del mp3, que posibilita que vaya a poder estar tumbada en la playa escuchando cómo canto el maravilloso temario en versión estéreo.

Además de eso, ya estoy haciendo acopio de literatura veraniega. Me he empeñado en leer un clásico, así que me llevo Crímen y castigo (por si no tenía bastante) y un par de libros más ligeritos por si ése se me atraviesa: Pura Anarquía de Woody Allen y Un trabajo muy sucio, novela satírica de Christopher Moore. En fin, que ya nos queda poquito.

23 de julio de 2008 | | 0 comentarios

El cómic: ese gran desconocido

Seguramente, el género que más he ignorado durante toda mi vida ha sido el cómic, exceptuando a Mafalda, de la que lo he leído absolutamente todo y El Jueves, que me alegra la jornada de trabajo todos los miércoles, mis inmersiones en las historietas gráficas han sido prácticamente nulas.
Durante algunos meses, he ignorado por completo la sección de cómic de la biblioteca, hasta que un día cayó en mis manos un precioso libro llamado El árbol rojo de Shaun Taun, que despertó mi curiosidad. Desde entonces, de vez en cuando indago en la sección con más o menos éxito, obviando, eso sí, el manga, que lo tengo atravesado.
Supongo que la dificultad que tengo para encontrar comics que me enganchen estriba en que no soy buena lectora de ciencia ficción y literatura fantástica, por lo que la oferta se reduce drásticamente. No obstante, he encontrado cosas verdaderamente buenas totalmente recomendables, es el caso de dos comics que he devorado en dos tardes: Pyongyang y Shenzhen de Guy Delisle.
Delisle plasma en ambos libros su traslado durante unos meses a ambas ciudades para llevar a cabo proyectos de animación que las grandes productoras de occidente han deslocalizado a China y Corea del Norte. Es increíble cómo Delisle puede esbozar en una historieta en blanco y negro la férrea realidad de la dictadura norcoreana con todos sus matices y hacerlo con tanto humor. Lo mismo ocurre en su traslado a la monótona y aburrida Shenzhen, en China, donde el choque cultural y lingüístico provoca un montón de situaciones peculiares para un occidental.
Háganme caso, si quieren enterarse de cómo se vive en esa parte del mundo y sacarle la gracia a lo que aparentemente no la tiene, no tienen que complicarse la vida con grandes volúmenes de índole político-histórica, pueden hacerlo con unas viñetas absolutamente brillantes.

4 de mayo de 2008 | | 6 comentarios

Hablemos de...

Me había pertrechado de cosas para el fin de semana y al final lo que más me ha absorbido ha sido una serie que no había pensado ver y un libro que no había pensado leer.

El libro Sexualmente reúne anécdotas sexuales de una conocida presentadora, Nuria Roca. Un libro de los que se leen apenas cuentes con una neurona despierta, facilito, de los de pasar hojas rápido porque ningún capítulo excede de las dos páginas.



Nuria habla en primera persona en todas las historias sexuales, así que queda en manos del lector imaginarse que todas las virguerías y experiencias son de cosecha propia. Si así fuera y como diría un amigo mío y poniéndome un poco brutita y en la línea narrativa que sigue Roca, esta muchacha tendría más vicio que la sábana de abajo. Lo que me queda claro después de leerlo, es que esta chica tan mona y correcta que ha querido dar la campanada editorial con un manual de "todo lo que cabe en el sexo es normal y más si lo hago yo" no es que esté muy liberada, sino muy leída y documentada, que no es lo mismo.

Además de eso, con la cantidad de series que hay, el blog Espoiler de Hernán Casciari en El País es un buen lugar para escoger alguna serie nueva que ver aparte de las fijas, sobre las que algún día haré mi particular top ten.

Una de ellas, Tell me you love me, me llamó la atención y como se bajaba en un pis pas, ya casi voy por la mitad de una serie de temporada única, lo cual me asegura que el enganche no va a ir más allá del último capítulo. Hace ya tiempo que vi Californication, una serie que los americanos prometían como una apuesta sexual arriesgada. Lo cierto es que la serie está bien, y el registro de Duchovny me encanta, pero el resto es puro márketing, nada comparado con ésta.



Tell me you love me trata sobre 4 parejas que por diversas circunstancias se enfrentan a una crisis y acuden a una terapeuta de parejas. El guión está muy bien, con historias independientes lo suficientemente amargas como para pensar que pueden ser reales como la vida misma, en las que destaca el alto, explícito y muy abundante contenido sexual, lo que hace que esta serie no sólo hable de las relaciones de pareja sino que también las muestre.



Unos vuelven de viaje y otros llegamos al fin de un puente que nos ha sabido a poco. Qué quieren que les diga, la verdad es que no hay ninguna gana de poner un pie en el lunes. A partir de esta semana y por diversas circunstancias, dosificaremos los ego-post. Ya les contaré.

23 de abril de 2008 | | 4 comentarios

Lectura de El Quijote. Último capítulo

Digamos que fue del agrado de autoridades y asistentes. Hubo personas que leyeron francamente bien, concretamente una chica con síndrome de down que nos dejó a todos sorprendidos con una lectura perfectamente dramatizada que no es adulación gratuita ni condescendiente, que conste.

Esta versión de El Quijote también ha llegado a su fin con la muerte delirante del hidalgo que se sucede puntualmente en las lecturas públicas cada 23 de abril. A pesar de que hayan desmentido la coincidente muerte de Shakespeare y Cervantes, estas fechas marcadas en el calendario de forma tradicional no dejarán de celebrarse, más que nada porque no creo que los catalanes dejen de celebrar Sant Jordi de esa forma que algunos madrileños envidiamos.

Dicen que el gesto de la rosa y el libro no acaba de cuajar en Madrid y me alegro. Lo veo como un acto simbólico imbricado en una sociedad concreta que lo vive desde la época medieval, antes de que existieran los cortes y las fnacs. Si la tradición llegase a Madrid en el siglo XXI no sería más que una estrategia de marketing sin base alguna y para eso ya tenemos días del padre, de la madre...así que dejemos a los catalanes el mérito de una fiesta lectora, que nosotros, los bibliotecarios, celebramos (sin tanta efusividad, todo sea dicho) cada día laborable.
Aunque si hay que ajustarse a la realidad y sin ánimo de ser pesimista, dentro de poco, la idea romántica de la festividad del libro pasará a ser eclipsada por otra festividad mucho más participativa dedicada a su gran competidor, el DVD.

16 de abril de 2008 | | 5 comentarios

Vaguedades

Lo reconozco, tengo ganas de ver Elegy, la nueva película de Isabel Coixet...pero no tanto de ver a Penélope Cruz, perdónenme la manía.


Tengo muchas ganas de que me enganche un libro que tengo por la habitación del que he oído hablar mucho y que se llama Nocilla dream, al que le han colgado la etiqueta de poesía postpoética, literatura indie y no sé qué más. Voy a hacerme la interesante leyendo estas cosas y a ver si entiendo algo. Perdónenme la poca confianza, pero es que hace mucho que no leo nada que no tenga que memorizar.

Voy a ver si me recupero del resultado (ya me he dado una colleja) que he obtenido en el trivial preparado con motivo de la celebración de la noche de los libros en Madrid. Les recomiendo que se pongan a prueba cuando tengan un rato. Si el resultado es excelente, en vista de su cualificación para atender las preguntitas de los usuarios, les cedo mi puesto de trabajo...

En fin, creo que vamos a ir dejando los post con un contenido coherente para otro día, porque está claro que hoy no damos para mucho más. Perdónenme el cansancio.