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15 de febrero de 2010 | | 2 comentarios

Chamanes II

Hace algunos meses que me hice un viajecito a Soria para visitar a un curandero - homeópata - quiromasajista médico - todo en uno, en Soria. De aquella jornada volví con la experiencia de haber pisado una consulta bastante peculiar y con un puñado de hierbas que debía tomarme en infusión, un remedio muy apropiado para esta ciencia infusa que es el arte de los curanderos.

Retomando el hilo para quien se haya perdido, mi problema era una dermatitis crónica de origen nervioso, es decir que en la consulta del dermatólogo de la Seguridad Social no habían encontrado la causa y mi diagnóstico fue vinculado a los nervios, que nada tiene que ver con que yo esté nerviosa a menudo, cosa que puede ocurrir a veces, pero no de forma permanente.

Lo que quise plasmar en aquel post fue que no albergaba muchas esperanzas de encontrar el remedio definitivo en esa especie de medicina tradicional después de dos años tratándome con cortisona. Sí que había ido a la consulta y pensaba seguir las pautas del señor por agotar todas las posibilidades, pero con la sincera opinión de que aquello no iba a funcionar y que lo dejaría cuando me cansara de hacer una infusión cada noche y tomarme otra en ayunas.

Bueno, pues aquí llega el resultado: curada al 90%. Hace semanas que no he tocado la pomada con cortisona y mis piernas, espalda, abdomen y hombros están libres de erupciones y de aquellos picores con los que lo único que me apetecía era arrancarme la piel a tiras. Sí que me han quedado marcas, de vez en cuando tengo alguna pequeñísima erupción, pero nada comparado.

En fin señores, soy libre y no saben lo feliz que me hace eso y lo agobiada que me sentía al ver que se me iba a quedar el cuerpo hecho un cristo con tanta herida. Así que sigo tan feliz con mis infusiones de por vida y como es de justicia, le agradezco al Doctor Carabantes (por si alguien lo busca en google y va a dar a este testimonio) que haya obrado tan magnífico milagro.

Hasta mi médico de cabecera lo admite: a veces esas cosas funcionan.

29 de noviembre de 2009 | | 5 comentarios

Chamanes

Como todo el mundo que tiene alguna vez síntomas de una enfermedad, siempre he ido al médico de cabecera y de éste, a las pertinentes especialidades. Por lo general, no me automedico, no dejo pasar el tiempo a ver si se cura solo y por lo general, hago bastante caso a los tratamientos. Mi última ronda por centros médicos ha sido a raíz de una dermatitis que desde hace dos años, me trae por la calle de la amargura: picores, ronchas, heridas y un tratamiento a base de antihistamínicos y cortisona para cuando el brote ya me cubre el cuerpo. Insoportable, de verdad. Lo curioso de todo esto, es que es raro que cosas así surjan con 27 años y cuando no has tenido ni un sólo problema en la piel. Así pues, nos sumamos a las desagradables casualidades de la vida.
Lo normal en estos casos es aguantar...hasta que la cosa ya torna a ser insufrible y lo peor: se acaban las pruebas y te dan el alta sin que el problema se haya solucionado y con la idea de que tienes que ir aceptando que es crónico y además, de origen nervioso, que no es más que el origen de todo aquello que no se sabe de dónde viene y que hay que darle una explicación. Yo creo que ése es el punto en el que empiezas a comprender por qué hay gente que se agarra a un clavo ardiendo, por qué la gente acude a curanderos, naturalistas, chamanes...a pesar de que el resto piense que son una pérdida de tiempo.

Pues bien. Aquí estoy yo, con mi problema de dermatitis nerviosa agarrándome a ese clavo ardiendo y acudiendo a un señor famoso en Soria porque cura todo tipo de patologías, especialmente eficaz con la curación de anginas mediante medicina tradicional y hierbas varias. No es un santo, pero casi.

Así pues, ayer sábado nos pegamos un madrugón antológico para llegar al Soria a la consulta de este señor a las 11 de la mañana. Típica casa particular de una planta, con una habitación dedicada a la consulta, y un par de habitaciones dispuestas como salas de estar. Cuando entras, el señor no te mira ni una sola roncha, sino que te hace algunas preguntas, te mira con una especie de linterna la uña del dedo meñique (procedimiento curiosísimo) y te da un tratamiento. En mi caso: 7 plantas distintas de las que tengo que hacerme una infusión y bebérmela dos veces al día.

Se supone que voy a tener un brote fuerte y que después mejoraré...porque según el señor quiromasajista -botánico, se trata de que todo lo que tengo dentro salga fuera. Todo esto a cambio de 30€ por la consulta y 15€ la factura en el herbolario. Si sale bien, los 45€ mejor invertidos de mi vida, si no, pues 45€ gastados en un día en el que hice muchas cosas más y en el que me lo pasé muy bien visitando pueblos de España.

Hoy, día 1 de las infusiones, acredito que sigo igual de mal que siempre y que a pesar de tener mis reservas, voy a seguir el tratamiento a rajatabla...Al fin y al cabo, la verdad es que mal no me va a hacer y seguiré dando cuentas de la evolución en futuros post.