1 de mayo de 2010 | | 1 comentarios

Cuenta atrás a la aventura

Ya nos queda muy poco para unas cuantas cosas, por un lado ya están vistos los fallos del piso con buen resultado: algún fallo más grande que espero se solucione y otros menores. Es algo ilusionante, claro, y me apetece que llegue la entrega de llaves y demás historias, pero por otro lado, me alegro de que se me haya cruzado en estas fechas un viajecito...me sirve para pensar en otras cosas que no sean números y para airearme, que cuando empiezo con el run-run de las preocupaciones me pongo muy pesada.

Así que estos días estoy ultimando la equipación, algo que no se acaba nunca. Parece que para hacer el camino basta con cuatro cosas y salir andando, pero no es así, como te pongas a visitar foros y opiniones, al final metes la casa entera en la mochila y luego queda elegir las cosas, porque puedes comprártelas muy baratas, sí, pero como no quieras ir muy de cutre, la equipación deportiva puede ser muy cara.

El viaje apetece mucho, aunque ya sabemos los inconvenientes que nos podemos encontrar: mi tendinitis en la pierna derecha lleva días sin dolerme absolutamente nada, veremos cuántas jornadas aguanta, me gustaría que todas, pero creo que desgraciadamente acabará apareciendo aunque espero que lo haga de forma leve. Los bichitos son otro punto conflictivo, parece ser que por mucha limpieza que exista, la realidad es que los peregrinos vamos transportando los bichos del camino a los albergues y es imposible librarse de ellos. Rezaremos por que no se meta ninguno en el saco.

El cansancio y el sueño...con la ayuda de los antihistamínicos, que son puros somníferos, espero caer como un saco de patatas todas las noches. Si me molestan los ronquidos, espero que con los tapones sea suficiente. No espero nada en concreto del camino, hay quien busca soledad, encontrarse a sí mismo y todo eso...yo sólo espero pasármelo bien, que la experiencia merezca la pena, disfrutar del paisaje y las cosas típicas y que mi cuerpo aguante lo que tenga que aguantar. A todos nos gusta viajar cómodamente, pero si soy sincera, la idea de un viaje con lo básico me resulta muy atractiva.

Aquí se queda la tramitación de la hipoteca, el foro de futuros vecinos con los últimos rumores y la mesa de trabajo donde se irán apilando día a día las tareas. Ahí se quedan, que yo...me voy.

A la vuelta, como siempre, crónica exhaustiva.


21 de abril de 2010 | | 4 comentarios

Paso previo: los fallos

¿Srta. Mentxu? - Sí, soy yo -
Le llamamos para comunicarle que el día 27 se realizará la visita para ver los fallos del piso.

Así empezó todo. Conatos de ilusión, de emoción y también preocupación a raudales. Todo eso cabe en una visita a ver los fallos y la evidencia de que queda muy poco.

El día que me compré el piso creo que no sabía ni lo que hacía: no tenía trabajo fijo ni sabía cuánto tardaría en tenerlo...simplemente pensé que en un par de años, necesitaría una vivienda en mi vida y que las cosas progresarían hacia donde yo deseaba. Los cálculos salieron bien. ¡Menos mal!

Ahora que se acerca el momento, todo se traduce a $$$$$$$. Lo curioso de todo esto es la facilidad con la que nos hipotecamos durante los próximos treinta años de nuestra vida y este enfrentamiento repentino con la cruda realidad que supone saber que el banco va a pasar a tener más dominio sobre ti que tú mismo.

Además he sacado otras conclusiones no menos valiosas: da igual las cuentas que hagas, que estimes en base a el peor de los casos, que hagas números por lo alto...la cantidad siempre será mayor de la esperada cuando eres tú el que tiene que abonarla y menor siempre que te la tienen que abonar a ti...así son los números.

Acojone señores, eso es lo que se me ocurre ahora. Este momento es una mezcla de crisis de madurez porque ya ha llegado el momento de volar, de sensaciones encontradas con respecto a lo que se ha de dejar y a lo que se ha de construir, de hacer números de forma constante hasta tener ganas de mandar la hoja excel a tomar viento fresco y de racionalizar como si estuviéramos en periodo de entreguerras para que todo llegue, para que todo cuadre...

Por eso, a veces no me extraña mi falta de emoción, es que el panorama es tan ambivalente que uno no sabe si reír o llorar.

En todo caso, tengo ganas de entrar por la puerta de esa casa y verla con mis propios ojos. Tengo la esperanza de que en ese momento, se me quiten todos los miedos.

15 de abril de 2010 | | 0 comentarios

Credenciales

Ya se va acercando ese día de mayo que será día de partida a la aventurilla. Poco a poco nos hemos ido haciendo con la equipación gracias a que hemos podido tomar prestado de aquí de allá (por cierto, gracias a todos porque no sé si todavía queda alguien a mi alrededor que no me haya dejado algo) y al Decartón, que para algunas cosas, aunque sinceramente no todas, no tiene competencia.
Así pues, estamos en fase de entrenamiento y de concienciación de lo que parece que va a ser el camino: madrugones, dormir con tropecientas personas en literas (si es que no tenemos problemas de masificación peregrina) y las caminatas en torno a los 25 km. diarios con los utensilios básicos colgados a la espalda.
Parece un plan poco apetecible, pero les puedo asegurar que las tres que nos aventuramos, tenemos muchísimas ganas, que es lo fundamental y estos días andamos mirando foros, pidiendo opiniones, repartiendo peso entre las mochilas y por último, el otro día nos acercamos a la Asociación de Amigos del Camino de Madridpara hacernos con la credencial.
Ahora mismo está en blanco, pero al final del camino estará repleta de sellos que nos habrán puesto en aquellos sitios por los que habremos pasado a fin de que podamos demostrar que hemos hecho andando al menos los últimos 100 km. del recorrido y que se nos reconozca como peregrinas a la llegada a Santiago.
Por ahora no nos imaginamos todo lo que está por suceder, sabemos que el tramo del camino francés que vamos a recorrer es un negocio económicamente muy rentable, pero aún así, seguro que encontramos tranquilidad, naturaleza, gente de todo tipo y dificultades. Por otra parte no he encontrado todavía (y creo que he leído todos los foros habidos y por haber) una mala opinión de nadie que haya hecho el camino sobre la experiencia y a duras penas cuesta averiguar si hay alguien que no lo ha acabado.
Así que, como se dice entre peregrinos para dar ánimos: ¡ULTREIA!

9 de abril de 2010 | | 0 comentarios

Un viernes como cualquier otro

La verdad es que hacía mucho que no tenía una tarde así, de viernes tranquilo. Sólo empaña la escena la presencia de un libro de Macroeconomía que para más inri, no me cae mal, se me atragantan un poco los gráficos y tengo que volver una y otra vez a releer los conceptos para no perder el hilo, pero no está del todo mal esta materia que hasta la fecha no existía en mi vida.

Aparte de eso, todo está en orden, sospechosamente en orden. Supongo que alguien habrá vivido esas épocas en la vida en la que todo está bien, tan bien hasta que de repente todo se tambalea. La primera vez todo esto te sacude, pero las siguientes ya te acostumbras y empiezas a tener esa sensación que tengo yo...la de que todo está sospechosamente bien, lo que en términos económicos se traduce a un período de expansión y al que siempre le sigue un período de recesión, me temo.

Esta reflexión es la prueba irrefutable de que soy una pesimista al más puro estilo Woody Allen, pero no crean, que todavía queda un resquicio de esperanza, porque de vez en cuando me da por decir: bueno, mientras tanto, disfrutemos del momento. Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para Mentxu.

Así que este fin de semana me invade el carpe diem y pienso en
esto y en aquello. También pienso en que mañana me estaré probando un maravilloso vestido para la boda del fin de semana que viene y espero con todas mis fuerzas entrar en él y que me iré de cañas con mis amigas un sábado por la noche. También pienso que esta noche me voy al cine a ver En tierra hostil y que espero encontrar un belicismo bien hecho y no cualquier cosa.

Por último, aunque el fútbol me da igual, espero que nadie tenga mala cara el domingo. Ya ven, me conformo con poco. Tan poco como que soy feliz cinco minutos mientras acabo de escribir este post con la nueva canción de Ismael Serrano de fondo. Ya lo decían las viejas inscripciones en latín de los relojes: Acuérdate de vivir.

4 de abril de 2010 | | 3 comentarios

Toletum

Se acaba la cortísima Semana Santa. Como viene a ser costumbre no he salido de Madrid, porque el tema de los atascos para ir y para volver me desmotiva y aburre soberanamente, así que ya habrá otras fechas más propicias. Para estas fechas me reservo el viernes para comer en familia, que como buenos andaluces que son mis padres, celebran la Semana Santa con una mesa repleta y muchos platos tradicionales.

El sábado, para quitarnos la espina de no participar en la operación salida, Uri y yo nos fuimos a Toledo, ciudad que yo no pisaba desde hace diez o doce años, ahí es nada. El tiempo fue regular, cielo gris y bastante viento y al final, cuando cogíamos el coche para volver, comenzó a llover, así que nos libramos por poco del aguacero. No obstante, lo pasamos muy bien subiendo y bajando cuestas empedradas y rememorando rincones que a pesar de los años, a uno no se le olvidan.

Para darnos el gustazo, recabamos información en Internet sobre dónde podíamos comer y reservamos en el restaurante La Abadía. Las referencias acertaban de pleno, el sitio era muy bonito y dimos buena cuenta de una sartén de huevos con patatas y txistorra, solomillo de ciervo, solomillo ibérico con envoltura de foie y boletus y un brownie. Todo buenísimo, así que si alguien va a ir a Toledo próximamente, que tome nota.

Sólo una pega a esta ciudad: los precios prohibitivos. Entiendo que la forma de conservar las cosas es pagando por verlas, pero haciendo cálculos, si se quiere ver bien Toledo y entrar en todos los monumentos, el presupuesto sale por unos 50€, lo cual es una barbaridad. Punto y aparte es pagar 2,30€ por entrar a ver El entierro del Conde de Orgaz y no recibir ni una simple cuartilla (no hablamos ni de visita guiada ni mucho menos) en la que venga explicado mínimamente el cuadro y los personajes, tan sencillo como eso. No sé, creo que hay que esmerarse un poco ya que se cobra.

La visita a la Catedral de Toledo eran ni más ni menos que 7€ y lo que más nos interesaba, el Alcázar y la casa-museo de El Greco, estaban cerrados por reformas, así que nos quedamos con las ganas. Aparte de eso, mi flamante carnet de estudiante sólo sirvió en un sitio, así que pobres de los padres de familia que quieran enseñar Toledo a sus hijos porque tendrán que ahorrar para ir en familia.

Pero no todo son pegas, porque pasear por ciudades como Toledo, que está a apenas una hora de Madrid es una delicia. Espero que no pasen otros diez años antes de volver.

31 de marzo de 2010 | | 1 comentarios

Ascensos a la sierra madrileña

Los sabios consejos del buen peregrino recomiendan preparar el Camino de Santiago con unas buenas caminatas que nos ayuden a acostumbrar el cuerpo y los pies a recorrer largas distancias. Con esa premisa, el domingo 28 de marzo nos dirigimos hacia la sierra madrileña para hacer una ruta por el Parque Natural de Peñalara.

Con una hora menos de sueño por el cambio al horario de verano y con cierto retraso sobre la hora establecida, la ruta comenzó hacia las 11 de la mañana y los once excursionistas o domingueros, nos encaminamos hacia la cumbre con la idea de llegar a la laguna de los pájaros, a cinco kilómetros del punto de inicio.

Tuvimos la suerte de disfrutar de un día soleado, sólo se oscureció con unas nubes que finalmente no fueron una amenaza y nos encontramos un recorrido lleno de nieve, lo que incrementó el grado de dificultad de la marcha. Ciertas subidas fueron bastante duras para las piernas de los excursionistas, pero a cambio, el paisaje era precioso y la temperatura ideal, bastaba con una capa de ropa y en algunas ocasiones, se podía estar en manga corta. Para los que no frecuentamos la montaña y no practicamos deportes de invierno, la sensación de pisar la nieve y notar como cruje bajo los pies es una maravilla.


Dos horas de subida y cinco kilómetros después, llegamos a la helada laguna de los pájaros, fue el momento del descanso, la admiración del paisaje y el avituallamiento: bendito bocadillo de tortilla. Tras el inpass, comenzamos el descenso, más ligero quizás pero no menos peligroso, la nieve cuesta abajo es en muchas ocasiones una trampa.


El descenso fue significativamente más corto, se hizo en hora y media y a la llegada a meta, nos esperaba un café al sol de la sierra madrileña, fin de un domingo estupendo y preludio de un lunes de piernas cansadas que no tiene tanta importancia cuando la semana que sigue es tan breve como ésta.

Primera toma de contacto para el camino y parece que nos encontramos en plenas facultades.
* El estupendo reportaje fotográfico es del hombre que se esconde bajo el pseudónimo de Justin.

26 de marzo de 2010 | | 0 comentarios

Infracciones

14.45 de un viernes que precede a la Semana Santa. Como este año nos reservamos para las vacaciones peregrinas de mayo vendremos el lunes, pero bueno, lo importante es que estos últimos minutos saben a gloria y que vamos poniendo el mecanismo en off.
Mañana me enfrentaré a la 2ª parte de un curso de Educación Vial y ya por fin me lo quito de encima. Hace unos meses cometí una torpeza y dejé el coche en un carga y descarga durante media horita y cuando volví el coche se lo había llevado la grúa, así que tuve que rescatarlo del depósito municipal y después, esperé pacientemente a que llegara la multa a mi domicilio.
La multa, como es obvio, no se extravió, ni desapareció por ciencia infusa por mucho que así lo deseé, así que cuando la recibí leí en la letra pequeña que podía conmutarla por un curso de educación vial siempre que fuera mi primera multa en ese municipio (para más inri ha sido mi primera multa en diez años como conductora) y que tuviera menos de 30 años. Como la grúa ya fue bastante sangrante, decidí que mi precaria economía no se merecía semejante varapalo, así que decidí optar por este curso y sentirme farruquito por unas horas.


Aunque mi temor era ser la abuela de un curso para quinquis que no se ponen el casco para ir en ciclomotor, la verdad es que la experiencia de la primera parte ha sido bastante distinta, somos más de veinte, creo que la media está en más de veinticinco años y el 80% están allí por exceso de velocidad.

Estos cursos tienen algo para que uno vaya con cierta desgana y pasotismo, pero la realidad es que hay una cosa cierta, sea el rollo que sea, aunque en este caso la verdad es que se refrescan ciertos conocimientos oxidados y se toma algo de conciencia necesaria, el ayuntamiento en cuestión deja de ingresar en sus arcas una cantidad de dinero nada desdeñable, a la vez que paga a un profesional para impartir el curso y pone a su disposición un centro.

Además de pensármelo dos veces la próxima vez que ignore una señal, creo que no hay que dejar de loar ciertas iniciativas.