Opino que desde hace algunos días se estaba perdiendo el hilo. El movimiento estalló, tuvo una gran repercusión, un seguimiento social que se palpaba, pero poco a poco, como casi todo lo que ocurre, pronto acaba siendo sustituido por una noticia de mayor alcance o más reciente. Me ha parecido que la acampada perdía fuelle, que muchos secundamos la idea y la aplaudimos, pero que, desgraciadamente, en esta época de inmediatez y rapidez, todo está destinado a desinflarse, y en este caso, el movimiento debería transformarse en idea, en propuesta, en asociación, partido político, comisión o cualquier cosa que permita la adhesión de ciudadanos y canalización de ideas para su posterior encauzamiento administrativo o político.
Mientras esto ocurre, el movimiento ha permitido que durante estos días las conciencias se remuevan y grandes comunicadores escriban lo que muchos ciudadanos pensamos. Los puntos son claros y comunes: la corrupción, el despilfarro, la especulación, el desinterés de la clase política hacia la gestión limpia y transparente.
Ahí les dejo un artículo de Antonio Muñoz Molina de esos que a uno le gustaría escribir en un periódico, en una carta al director o en un blog de medio pelo como puede ser éste porque lo suscribe desde la primera a la última palabra y porque es necesario que se diga en voz alta todas las veces que sea posible y necesario para que todo el mundo, sea de izquierdas o de derechas, exija una forma de organización política que no desvirtúe la palabra democracia. A falta del don para la escritura que tiene en este caso Muñoz Molina, sólo nos queda leer y sobre todo, reflexionar.