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18 de mayo de 2009 | | 3 comentarios

Benedetti

Era Benedetti un poeta de esos que gustan tanto y a tantos porque se les entiende. La poesía necesita tiempo para leerla despacio y digerirla y por eso no tiene tantos lectores, pero Benedetti llegaba a todos porque su poesía era ligera y a la vez profunda, no tenía la pesadez de los poetas enigmáticos y hacía versos de los de tomar prestados para dejarle a alguien caer en un momento de desesperanza, de amor, o de nostalgia.

Tenía la apariencia del oficinista que fue por muchos años, de hombre sencillo y no sé por qué, de hombre honrado y entregado a la causa de la escritura como tabla de salvación para los lectores que tropezaran con sus Inventarios o con su Primavera con una esquina rota, el Benedetti novelista no destacó tanto, pero también nos cautivó entre sus páginas.

Se me va un poeta significativo, como se fue José Hierro y se me irán otros a los que voy agrupando en la estantería de los libros a los que recurro cuando quiero que un verso me despierte o me apacigüe y me encuentro de bruces con el dilema - grandioso dilema - de no saber qué elegir.

Esta mañana cogí uno de esos libros de Benedetti que nunca leí linealmente, siempre a saltos, eligiendo la poesía no por la página, sino por el momento y llegué a uno de mis versos preferidos, dentro del poemario A ras de sueño, que por circunstancias de la vida, conservaré para siempre dedicado por el poeta en una feria del libro:



Hay que amar con valor, para salvarse.
Sin luna, sin nostalgia, sin pretextos,
Hay que despilfarrar en una noche
—que puede ser mil y una— el universo,
sin augurios, sin planes, sin temblores,
sin convenios, sin votos, con olvido,
desnudos cuerpo y alma, disponibles
para ser otro y otra a ras de sueño.


(A ras de sueño, 1967)

13 de mayo de 2009 | | 2 comentarios

Antonio Vega

Ayer murió Antonio Vega y se me viene a la mente aquella vez que me lo crucé en la calle, debe hacer trece o catorce años de aquello, caminaba cabizbajo, tenía el pelo largo -muy largo-, vestía de negro y la diferencia entre un yonki cualquiera y él, era que aquel yonki era a su vez el chico triste y solitario. Qué pena - recuerdo que pensé entonces - Qué pena - volví a pensar ayer.

Hay a algunos que se les va la vida en cada verso. La diferencia entre algunos poetas y músicos es que los primeros corren el peligro de perderse al ahondar demasiado en las profundidades y los segundos se arriesgan a que además, todo eso trascienda más allá de ellos. Se me viene a la mente Enrique Urquijo, se me viene a la mente Antonio, otra vez.

Una voz impecable, inconfundible, sólo para escucharla, sin caer en el error del videoclip, de la dolorosa actuación en directo de youtube, porque hacerlo supone poner la atención en otra cosa y hacer eso con Antonio Vega supone incurrir en un grave error.

Escuchen La chica de ayer, sí, pero si quieren reconocer al gran poeta, escuchen El sitio de mi recreo o Se dejaba llevar. Si lo que quieren es deleitarse y emocionarse, atiendan a cualquiera de sus escapadas. No conozco tema que él haya versionado que defraude o empeore el original y eso señores, sólo pueden hacerlo los grandes.

8 de febrero de 2009 | | 1 comentarios

Muerte digna

Si todo va según lo estipulado, mañana debería desvelarse el misterio. Mientras tanto, para aplacar la ansiedad de las difíciles esperas, me dedico a ratos al estudio, a ratos al cabreo y a ratos, al entretenimiento.
El cabreo de la temporada viene dado por mi militancia por una muerte digna. Esa chica, Eluana, que lleva 17 años en coma y cuya elección de poner punto y final a lo que no es vida, está siendo torpedeada con medidas urgentes sacadas de la manga del estado italiano y por la iglesia, que es lo que subyace bajo la máscara del gobierno.
Me parece indignante que a estas alturas, un coma irreversible, no constituya un punto de inflexión para la sociedad, no tanto para la comprensión generalizada, sino para el respeto. La decisión sobre la propia vida, una vez que las circunstancias son irreversibles, debería ser un ejercicio íntimo sobre el que todo el mundo debería reflexionar, decidir y sobre todo, donde la opinión pública y los sectores religiosos y extremistas, no deberían tener cabida.
Llevo un tiempo siguiendo ese caso y pese a que cada día suceden acontecimientos terribles en el mundo, no puedo evitar seguir este caso con especial interés. No puede ser tan difícil ponerse en el lugar del otro, hacerse a la idea de que lo más difícil de afrontar para un padre es la pérdida de un hijo, máxime cuando se intenta alcanzar ésta de la forma más digna posible, manteniéndose siempre en el más estricto ámbito de la legalidad.
Mientras que los grupos pro-vida consideran la muerte de Eluana una aberración y un atentado contra los principios morales, para los que lo vemos desde otro punto de vista vemos la clara usurpación de un derecho: el derecho a morir con dignidad.

12 de octubre de 2008 | | 1 comentarios

Los Secretos

Se podían haber quedado sobre el escenario Manolo García o Sabina o Fito. Se podían haber quedado tranquilamente y nadie se hubiera quejado del cambiazo, o sí, porque las entradas se agotaron en nada y estaba todo vendido y cuando se dice vendido se refiere a que al parecer no tuvieron que regalar un cuarto de aforo de la plaza para que aquello luciera como lució: lleno hasta la bandera con una media de edad que puede contar algo sobre la movida madrileña y no sólo de oídas.

Comenzaron con el obligado homenaje dentro del homenaje. Difícil era hacer un concierto aniversario y que la figura de Enrique Urquijo no planeara sobre el escenario, el coso y la grada, de ello se encargaron las imágenes proyectadas y las letras, que ahora tienen otra voz, pero que siempre tuvieron otra alma: nostálgica, triste y tan profunda que ha arraigado en el tiempo como sólo pueden hacerlo los buenos temas que acogen en su estribillo un puñado de sentimientos universales.

Enrique Urquijo podría haber estado allí, pero la vida es así y a los seres atormentados que son capaces de crear mientras intentan salir del hoyo, se los lleva para que lo que perdure sea su esencia desgarrada e introvertida. La posibilidad de que Enrique fuera hoy un compositor acabado y alejado de los escenarios sería motivo para que a más de uno se nos rompiera el corazón. Hay que creer en la muerte a veces, en la muerte digna acorde con la vida que se haya vivido, no lo digo yo, lo dice Rilke.

No me podría quedar con un solo tema, porque siempre queda algo que no he escuchado de Los Secretos, alguna canción inédita que no me llama la atención por su ritmo sino por su letra No creo que sea fácil perdurar 30 años con un éxito aceptable, sin caer en el ridículo, sin anclarse en los orígenes, adaptándose a las pérdidas. Así que gusten o no, tienen un mérito indiscutible.

10 de mayo de 2008 | | 0 comentarios

Testamento vital

Amén de los desagradables enfrentamientos que se han producido en el blog, esta semana he asistido al milagro de Lázaro, ese de levántate y anda.
Después de una estancia hospitalaria, alguien que había dado por perdida su calidad de vida debido a una dolencia que le impedía dormir, andar o subir una escalera sin que ello no fuera un acto de sufrimiento, ha vuelto a sentir que su cuerpo vuelve a ser en parte lo que era gracias a la neurocirugía. Últimamente estoy que canto loas a la sanidad pública.

Sin embargo, las horas de pasillo en un hospital dan para mucho. Conocí a una mujer de 40 años, editora de una famosa revista para mujeres, que había sufrido un repentino mal del que se había salvado milagrosamente con el extraordinario mérito de no haber visto mermadas sus facultades, algo casi inexplicable para los médicos.

Conocer a esa mujer, un caso que podría ser cualquier otro, verla sobrellevar una situación refugiándose en la ironía para no desesperar, me ha recordado que llevaba ya algún tiempo dándole vueltas a lo del testamento vital.

No es que esté pensando en posicionarme ideológicamente. Por norma general, estoy a favor de todo aquello que suele provocar controversia en la sociedad y que tiene como fin que cada uno pueda elegir qué hace con su vida y con su cuerpo. Si no que estoy pensando en la seria posibilidad de tramitarlo.

Me gusta ser muy cuidadosa con ciertas cosas hasta el punto de que me gustaría tener controlado todo aquello que pueda afectar a mi persona. Tener por seguro que en caso de una mala situación, nadie va a tener la responsabilidad moral de decidir por mí, librar de esa carga a familiares y amigos anticipándome a las circunstancias.

Lo que me frenaba hasta ahora era la idea de tramitar algo sobre lo que no tengo conocimiento real, por lo general tenemos el conocimiento implícito de la muerte, pero ésta no entra en nuestros planes y por eso resulta complejo firmar las condiciones en las que uno no querría seguir viviendo.

Ver a esta mujer me ha hecho ver que la cruda realidad es que no siempre hay una suerte inaudita para todos, que estar en perfectas condiciones hoy no exime a nadie de verse sorprendido y que aunque uno no suela imaginar su muerte como parte de su vida cotidiana, mucho menos imagina quedar en un limbo sanitario y legal en el que poco o nada se pueda hacer.
No creo que el testamento vital tal y como está legislado sea la panacea, pero la realidad es que, por ahora, es el único trámite que nos ampara.