Los poquitos que se hayan comunicado conmigo en estos días debido a la autoexclusión a la que recurro en cuanto vivo una época oscura, sabrán que vengo quejándome de una erupción en el cuerpo que alcanzó su punto álgido la semana pasada mandándome directamente a estrenar las urgencias del hospital.
Un tratamiento dermatológico con cremas, corticoides y antihistamínicos está empezando a devolverme a mi estado normal, aunque ando preocupada por las marcas que puedan quedarme en la piel, ya que les puedo asegurar que son muchas y la única parte del cuerpo que se ha salvado de forma milagrosa ha sido la cara – debe ser por la de veces que me he repetido a mí misma – no, la cara no, por favor -
Parece ser que se trata de una dermatitis nerviosa. Un aviso como cualquier otro de los que da el cuerpo de vez en cuando y que no había tenido precedente hasta hoy, de ahí mi preocupación y mi malestar. Esta vez el estrés y el agobio me han salido por los poros, qué le vamos a hacer...
Pero lo curioso de todo esto es que hoy me he topado con el horóscopo. Ese apartado que todos o casi todos leemos con más o menos sentido del humor, que ostenta un grado de credibilidad igual a cero o menos cero y que pocas veces acierta. Pero he aquí la excepción a la regla...¿Qué hubieran pensado ustedes si estando en mi lugar leen lo siguiente?: CANCER: SALUD. Las perturbaciones nerviosas se manifiestan a menudo por reacciones alérgicas a nivel de la piel y van bien los tratamientos de magnetismo.
En fin, hay días tan raros que hasta el horóscopo adquiere credibilidad.