17 de julio de 2008 | | 10 comentarios

Veintiocho

Uno se levanta un buen día y descubre que ya le han caído 28 años, así, como si nada...y eso que ya te habían avisado de que el tiempo pasa y ni te enteras...pero ¿tan rápido? ¡pero si yo ayer iba al cole cogida de la mano!

Y claro, te pones a hacer recopilación...la carrera hace tiempo que acabó (no me puedo creer que fueran cinco años), ya has hecho unas cuantas piruetas laborales (¿y yo he pasado por tantos sitios?), la aventura de la oposición aún te dura (espero que poco), tu futura vivienda está en construcción (increíble pero cierto)...Pues sí, va a ser que sí...que las cuentas salen.

Siempre me ha encantado cumplir años, me gusta celebrarlo, rodearme de la gente que quiero, que ya saben que pienso seguir repitiendo la celebración con ellos siempre que pueda, por que al fin y al cabo, lo que hace feliz un cumpleaños es eso, saberse rodeado de buena gente y tener salud...un año muy acertado para darse cuenta de ello y decirlo.

Sí, ya sé...que la treintena está ya a la vuelta de la esquina, amenazando con sus orejas de lobo en esa franja peligrosa que cada vez avistamos más cerca...pero qué leñe, aún estamos en los 28, así que dediquémonos a disfrutar de ello durante un año entero y en especial, hoy. ¡Que no nos lo quite nadie!
Gracias por estar ahí. A los activos y a los pasivos, a esos que dicen no estar tocados por el don de la literatura, a los que comparten mis sueños, mis dudas y mis certezas. A los que me ven cada día y a los que se han alegrado de verme después de muchos años...como si nada. A los estuvieron...a los que están...¿Qué sería de mi mundo sin ellos?

16 de julio de 2008 | | 0 comentarios

Fraternidades

Los que tenemos hermanos mayores, máxime si la diferencia de edad es grande, como los catorce años que distan entre el nacimiento de mi hermana mayor y el mío, solemos vivir al amparo de su protección y también de sus excentricidades.

Hay quien puede decir que es como tener dos madres o algo así, pero no es cierto, tu madre siempre es tu madre, la que castiga, consuela, manda y ordena y una hermana es algo muy distinto. Lo que marca la diferencia es la tendencia de los hermanos pequeños a ser monos de repetición, que hace que durante toda la infancia, vivamos a la sombra de ese hermano mayor al que quieres parecerte. Es curioso, pero con mi hermano mediano, con el que apenas me llevo cuatro años y con el que debería tener una mayor cercanía, no me ha ocurrido eso.

En ese afán de imitación no me sorprende que mis primeros gustos y elecciones se correspondan por completo a los de mi hermana. Por eso, que nadie se extrañe si digo que acabo de leer en el periódico que Franco Battiato da esta noche un concierto en Madrid, y me han venido a la cabeza un montón de recuerdos, ¡¿pero cómo?! ¡ si hasta puedo tararear canciones enteras de un tipo que tiene 63 años, que vivió su punto álgido a principios de los 80 y del que voluntariamente nunca he escuchado un disco! En fin...de alguna forma he almacenado eso y otros muchos legados fraternales...yo a cambio le pintarrajeaba unos preciosos dibujos en los apuntes de bachillerato en cuanto se descuidaba.

En fin...la adolescencia, ese período en el que uno forja su propia personalidad, suele ser el momento en el que se dejan de seguir las directrices que te habían marcado hasta entonces, y más adelante, cuando uno espabila y madura, descubre que los 14 años de diferencia, en realidad, no son tantos.
P.D. No me hago responsable de las opiniones que puedan derivarse del video.
P.D.2. Franco Battiato sigue siendo toda una institución en Italia.

13 de julio de 2008 | | 2 comentarios

Puesta al día cultural

Ayer, mientras disfrutaba del placer de estar tumbada al sol con el objetivo urgente de transformar mi aspecto blanquecino en uno más saludable, estaba tan absorta en el descanso que cuando alguien me comentó que mañana (por hoy) iba a hacer unas gestiones, me salió contestar que cómo iba a hacer tal cosa puesto que mañana (por hoy), al ser domingo, estaría todo cerrado...no sé quién se quedó más sorprendido, si mi interlocutor ante mi respuesta o yo misma, ante el horrible descubrimiento de que ese mañana, que ya es hoy, no era domingo sino lunes...En fin, enajenaciones transitorias cuando uno está en la gloria y no quiere que le saquen de allí.

Lo raro es que haya ocurrido en este fin de semana que ha sido el más tranquilo de los últimos tiempos. Mucho plan diurno y poco nocturno: ver a mis sobrinos que en nada van a pasar de ser dos fieras a ser tres, ir de compras, hacer acto de presencia en el gimnasio, ir a la piscina, cansarme pronto del sol urbano y ponerme al día en cultureta atrasada. Lo bueno es que tengo cosillas que recomendarles.

Lo primero, música...tenía pendiente escuchar lo nuevo de Amaral. No me he dado mucha prisa, debe ser que escuchar durante 3 años el anterior disco hasta la saciedad no me ha dado margen para tener unas ganas locas de escucharles. Es un disco doble, las canciones son pegadizas, quizás las letras no me parecen tan buenas como en discos anteriores, pero supongo que tendré que escucharlo unas cuantas veces más. Lo que está claro que lo que hace destacar a este grupo, sea lo que sea lo que contengan sus discos, es la voz de Eva Amaral. Por otra parte, si el anterior disco era sencillo y dio para tres años de singles en la radio, éste que contiene 19 canciones, tenemos para cinco como mínimo. Saben aquello de lo poco gusta y lo mucho cansa...pues eso.

Tenía arrinconado también el CD Dos pájaros de un tiro de Serrat & Sabina. Trae un CD de audio y un DVD con el concierto que he ido viendo a ratos, seleccionando las pistas a mi antojo para pasar de Y sin embargo a Aquellas pequeñas cosas y de ahí, a Contigo pasando por Penélope. Una pena haberme perdido verlos en directo...no sé en qué estaría pensando yo.

De un salto, pasamos al cine... Los crímenes de Oxford, la última de Alex de la Iglesia, muy acorde con la Olimpiada Internacional de matemáticas que se está celebrando en Madrid. Un guión muy bien hilado que entremezcla las matemáticas y el suspense. A mí, que siempre fui muy mala en esta ciencia, me ha gustado, especialmente el efecto inquietante que tienen todos los personajes.

Y por último, la esperada Once (una vez), la película que intenté ver este invierno 2 ó 3 veces en los pocos cines de V.O. en los que se proyectó y que siempre fue relegada por otra. Como dato significativo hay que decir que es la película que contiene la canción ganadora del Oscar 2008. Con un metraje de apenas 88 minutos, este musical cuenta la historia de dos músicos, Glen Hansard (un músico muy conocido en Irlanda) y Markéta Irglová, cada uno con un pasado y unas circunstancias, que coinciden en Dublín y comparten sus historias y, sobre todo, sus canciones. Muy bonita y sobre todo, muy sencilla. Intentaré hacerme con la B.S.O. Creo que merece la pena.

11 de julio de 2008 | | 2 comentarios

Escalofríos

No sé si es mi percepción, pero esta semana ha habido una oleada de titulares, a cada cuál más escalofriante. Confieso que lo que más llamó mi atención fue el testimonio de los supervivientes de la patera que consiguió llegar a tierra después de perder a la mayoría de la tripulación. La noticia hablaba de que las madres de los niños que murieron y fueron arrojados al mar, estaban visiblemente afectadas cuando fueron recogidas por los cuerpos de salvamento. La verdad es que me imagino poquitas cosas peores que esa escena macabra, por lo que lo de visiblemente afectadas se queda corto.

Seguimos con la reunión a mesa repleta del G-8 para hablar de los problemas de alimentación que sufre la parte invisible del mundo y para firmar un protocolo sobre el medioambiente que debe tener mucha letra pequeña a juzgar por el poco caso que le hacen.

Punto y seguido, la recesión, la desaceleración...la palabra maldita: crisis. Casi siempre sufrida por el ciudadano en el que repercuten las medidas de los empresarios que cumplen con su obligación de seguir enriqueciéndose. Mañana sin ir más lejos, entra en vigor la ley que permite extender el horario de los centros comerciales en Madrid, así que una gran empresa ya ha decidido inaugurar una nueva era de puertas abiertas al consumo de 9 a 23 horas. Dicen que el nuevo horario creará más puestos de trabajo, yo lo que creo es que se les ha olvidado que los trabajadores suelen tener familia y que a este paso no sé quién va a poder conciliar.

En fin...vayámonos de fin de semana, que es lo único que hoy por hoy, está en nuestras manos.

8 de julio de 2008 | | 5 comentarios

Festejos populares

Confieso que es difícil hacer el amago de levantarse de la cama cuando no hay que fichar con puntualidad hasta las 14 horas, pero estas mañanas cumplo rigurosamente y a las 8 desayuno viendo el encierro.

Si no hubiera sido por las circunstancias, diría que a mí estos festejos taurinos ni fu ni fa...pero lo dicho, las circunstancias son otras y hay que atenerse a ello. Hace algún tiempo tuve un gran golpe de suerte y formé parte del departamento que organiza los festejos de un municipio de costumbres taurinas muy arraigadas, un entramado bastante complejo cuyo montaje dura algunos meses, cuya celebración dura apenas una semana y que milagrosamente, sale adelante con los mínimos recursos humanos que puedan imaginarse.

Llegué allí sabiendo de la organización de festejos lo que cualquiera puede saber, básicamente nada y sobre los festejos taurinos, menos. Cierto es que al haber crecido en el propio municipio tenía asimilado un orgullo autóctono sobre los mejores festejos populares de la Comunidad de Madrid, pero poner en marcha esa máquina y vivirlo desde dentro fue determinante en algunos aspectos de mi vida.

Aquella oficina fue una escuela. Además de una inmersión brutal en el mundo de la compleja administración local, allí aprendí que Sanse no es Pamplona ni quiere serlo y me empapé de cultura taurina, requisito imprescindible para sacar adelante el trabajo, lo que me ayudó a discernir sobre qué me gustaba y qué no en el arte de la tauromaquia.

Conocí a entendidos, a corredores expertos que cada año recorren la geografía para coger toro y hacer la carrera de sus vidas. Manejé las cifras que hay detrás del espectáculo, participé en la organización del tinglado, ví cómo se buscaba siempre la mejora, la excelencia, el encierro en estado puro lejos de la sombra de los sanfermines...y aprendí muchísimo, sobre todo que el encierro puede gustar más o menos, pero es un festejo en el que el toro y el hombre se miden en igualdad de condiciones y que hay quien se prepara para ello con suma seriedad. Son los mismos que desprecian a aquellos que se ponen delante de la manada de cualquier forma y ponen en peligro al resto.

Claro está que el encierro, un festejo considerado popular y menor, es precedente de otro espectáculo muy distinto, más conocido y bastante más controvertido. Considero que lo que sigue a la entrada del toro en la plaza es ya otro arte, harina de otro costal.

4 de julio de 2008 | | 4 comentarios

La recomendación recomendada

“Todo lo que pasa, conviene”. Parece ser una de esas frases que vienen bien para llevar la resignación con espíritu positivo. La ha mencionado Luis Aragonés en su despedida sin citar su autoría. No es que de repente eleve al ex-seleccionador a categoría de gurú filosófico, por mucho que le llamen el sabio, pero la frase me ha gustado.

A tenor del seleccionador…ya nos hemos visto las caras con algún que otro recién aterrizado de la fiesta austríaca. Como ya les mencionamos, algunos amigos volaron para vivir el éxtasis futbolístico y de paso, se pasearon un día por Viena. Les aseguro que transpiran emoción por los poros. Sobre todo porque a la ida, de camino al parking para coger el coche que les llevaría al aeropuerto, la mitad se quedó atrapada en un ascensor y tuvieron que intervenir los bomberos. 40 minutos de película. Al final pudieron coger el vuelo y mereció la pena el desembolso. Dio prueba fehaciente de ello el diario AS de 30 de junio en la página 12.

Grine y Geekteca, ilustres comentaristas de este blog (hay pocos, así que hay que mimarlos), se dejaron caer ayer por estos lares para dar cuenta de unas cañas (y unos pintxos gourmet, que esto no es cualquier cosa) que llevaban largo tiempo prometidos. Me adelanté a mencionarles una recomendación que pensaba reflejar en este blog, la misma que me ha hecho un amigo sobre un tipo que al que me he aficionado a leer a diario, se llama Rafael Reig y escribe las Cartas con respuesta en la sección de opinión del diario Público. Échenle un vistazo, a ver si comparten mi parecer.

2 de julio de 2008 | | 5 comentarios

Saber demasiado

No me canso de decir que trabajar de cara al público es un arte. Las sendas del usuario/ ciudadano son inescrutables, nunca dejan de sorprenderte. Por ello, para trabajar de cara al público hay que estar dotado de grandes dosis de paciencia y diplomacia, aceptar las preguntas obvias como grandes dudas de la humanidad, intentar derribar viejas costumbres y pensamientos añejos sin parecer un integrista bibliotecario o no desmoralizarse cuando te pasas el día ejerciendo de brigada cívica...esto no se hace, esto está mal...

Eso quema a unos más que a otros. Los hay encantados con su puesto porque adoran intercomunicarse con el resto del mundo y los hay decididos a ser carne de despacho en cuanto sea posible puesto que bastante tienen con dirigirse a ellos mismos por la buena senda como para hacer lo mismo con una pluralidad indefinida y por lo general, desobediente. No diré en qué lugar me encuentro yo.

Pero hay una cosa curiosa en todo esto y es que mientras ahí fuera en la calle predomina el individualismo y la gente se queja de que ya no se conoce al vecino de escalera, en un puesto de cara al público donde una alta porción de los visitantes son usuarios recurrentes, puedes llegar a saber más de lo querrías de ellos. Ocurre cuando ves a niños que siempre vienen solos o que apenas saben el idioma porque acaban de reagrupar a la familia, cuando una mujer se lleva tres ejemplares de libros que autoayudan a reconocer el maltrato psicológico, cuando alguien viene todos los días a la misma hora para leer la Biblia, El Corán o el suplemento de empleo del Segundamano o se lleva de un golpe tres biografías del Ché y un libro sobre la historia del Comunismo. Lo mismo ocurre con las nuevas tecnologías de la información, donde la pantalla no preserva del todo la intimidad y se adivina perfectamente quien retoca con esmero su curriculum cada semana o amplia su círculo social a través de las páginas de contactos.

Creo sinceramente que en el fondo, todas esas personas se creen anónimas y dan por hecho que los que realizamos las transacciones y estamos omnipresentes en las salas, lo hacemos de forma automática y no relacionamos rostros y lecturas ni sacamos nuestras propias (y obvias) conclusiones.

Creo sinceramente, que se sorprenderían de lo mucho que sabemos de ellos sin habernos dirigido apenas la palabra.