24 de mayo de 2010 | | 0 comentarios
Etapa 7: Palas de Rei - Arzúa
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21 de mayo de 2010 | | 0 comentarios
Etapa 6: Portomarín - Palas de Rei
En esa etapa seguramente Bea y Noe andarían ya por no sé qué estrofa de la canción que hicieron sobre el Camino basándose en el "No puedo vivir sin ti" de Coque Malla que yo no había escuchado nunca y que estos días no paro de tararear...la canción quedó muy chula y las dos tienen mucho mérito.
Llegamos a Palas de Rei al mediodía, un pueblo corriente. Nos habían dicho que había dos albergues en el pueblo, uno muy nuevo, pero que estaba muy lejos del centro del pueblo, que era por donde podías ir a comer o a tomar algo durante toda la tarde y otro en el mismo centro del pueblo que era más viejo y estaba peor. Decidimos ir al del centro y cuando llegamos, nos encontramos a una hospitalera muy antipática. Cuando estábamos a punto de registrarnos vimos salir a una peregrina japonesa a la que ya habíamos visto en otras ocasiones para preguntarle si las únicas duchas que había eran mixtas y sin puerta, la hospitalera le dijo que sí, así que nos miramos y cuando a continuación nos dijo que a esas horas ya no quedaba tampoco agua caliente, decidimos que esa noche también dormíamos en el albergue privado de enfrente.
En el albergue privado dormimos en una habitación de once, pero la habitación era amplia y no estaba mal. La mayoría eran extranjeros y de mediana edad, así que esa noche hubo que tirar de tapones de los oídos de nuevo. Por allí andaba un Steve Urkel inglés que parecía recién salido de Oxford al que volvimos a ver en un bar de Santiago. Un tipo curioso que llevaba en la mochila hasta un antifaz para dormir.
En aquel albergue volvimos a encontrarnos con los jubilados malagueños que nos recomendaron ir a comer a un mesón, pero cuando llegamos a las 4 de la tarde ya no nos dieron de comer, así que buscamos una alternativa. A esas horas ya no sientes ni hambre, aunque si te ponen un plato delante, literalmente devoras.
Por la tarde llovió mucho y apenas salimos del albergue para cenar un sandwich. El resto del tiempo: descanso, internet, unas cervezas y la única porción de tarta de santiago que comí en el camino por puro antojo.Etiquetas: Camino de Santiago, Vacaciones, Viajes
20 de mayo de 2010 | | 0 comentarios
Etapa 5: Sarria - Portomarín
La salida del pueblo transcurría por un precioso bosque autóctono, pero la lluvia dificultaba el disfrute. Fueron pasando los kilómetros y volvimos a encontrarnos sin un lugar para desayunar hasta que apareció una especie de área de descanso en el kilómetro 108 que consistía en una caseta llena de máquinas de autoservicio. Era lo que había, así que aquel día, el desayuno pasó sin pena ni gloria.
El camino estaba lleno de obstáculos y pasamos por un montón de pueblos casi desiertos. El camino se nos hizo largo hasta Portomarín. Una de las veces, paramos en casa de un tipo de acento francés que tenía las puertas de su finca abiertas, con un cesto con frutas y un banco para quien quisiera parar a descansar.
Al final del camino, pasado el mediodía, nos encontramos con Portomarín, localidad a orillas del imponente Río Miño, que me pareció enorme. Para recibir al peregrino, esta ciudad tiene unas empinadas escaleras, de esas de lanzar un largo suspiro cuando ya piensas que no puedes más.
Nos alojamos en lo más alto del pueblo: el albergue de la Xunta. Esta vez las 100 plazas se dividían en dos habitaciones de 50 plazas cada una. Un albergue correcto en el que pudimos descansar y hacer la colada. El precio de la lavadora era un poco abusivo, pero merece la pena el momento en el que sacas la ropa y huele a limpio...pequeños placeres que descubres cuando lo único que tienes es una mochila y tres mudas de ropa.
El resto de la tarde la pasamos evitando la lluvia bajo los soportales del pueblo haciendo lo que más apetece a última hora: tomar unas cervezas y echarnos unas risas jugando a adivinar con mímica y dibujos situaciones que nos habían pasado en el Camino...el momento fue total. Por allí volvieron a aparecer de nuevo los jubilados malagueños.
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19 de mayo de 2010 | | 0 comentarios
Etapa 4: Triacastela - Sarria
Hacia las 12 llegamos a Samos, al Monasterio Benedictino, que la verdad es que merece la pena. Como la última visita guiada era a las 12.30, decidimos quedarnos a verla. Después, tal y como nos recomendó el Padre Agustín en el Monasterio, comimos unos bocadillos en Samos y echamos a andar de nuevo.
La meta estaba en Sarria, donde nos alojamos en el albergue privado A Pedra, todo un acierto y un lujo: una habitación sólo para nosotras tres. Después de una ducha que es el verdadero elixiar del peregrino, bajamos derrotadas a tomar unas cervezas y a cenar al bar del albergue, allí coincidimos en la misma mesa de nuevo con los tres jubilados malagueños y una pareja que iba haciendo las etapas y cuando llegaba a destino, cogía un autobús para volver al principio de etapa a recoger el coche, así no tenían que cargar con mucho peso en la mochila. El dueño del sitio era también un hombre encantador que incluso me subió la chaqueta a la habitación cuando me la dejé en el bar.
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18 de mayo de 2010 | | 2 comentarios
Etapa 3: O'Cebreiro - Triacastela
A continuación comienza un descenso de 673 metros, por lo que las rodillas también sufren lo suyo. A pesar de ello, recuerdo que fue un camino bastante agradable, sobre todo por el tiempo, ése sería el último día de sol, los siguientes nos acompañarían las nubes y los chubascos. También fue el día en el que descubrí mi primera ampolla, a la que seguirían otras dos más.
Llegamos a Triacastela al mediodía, justo a tiempo para comer churrasco al solecito de una terraza. Recuerdo que pasaba el tiempo y no había quien nos levantara de allí. Nos alojamos en un albergue privado de nuevo porque nos habían comentado que el municipal no estaba muy bien, pero luego resultó que no, que el de la Xunta estaba muy bien y que las habitaciones eran sólo de cuatro personas. No obstante, no estuvimos mal, dormíamos seis y teníamos acceso a Internet, que para matar el tiempo en esas tardes sin nada que hacer más que descansar, no está nada mal.
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17 de mayo de 2010 | | 2 comentarios
Etapa 2: Trabadelo - O'Cebreiro
Lo primero que recuerdo de la llegada a O'Cebreiro al mediodía fue nuestro encuentro con los tres jubilados malagueños, salieron a nuestro paso para preguntarnos si la llegada había sido muy dura y estuvimos hablando un momento, nos hicimos unas fotos mutuamente y luego nos los volvimos a encontrar en Sarria y en muchos más sitios.
Tras la llegada nos fuimos directamente al albergue que quizás sea el que más recordaremos pasado el tiempo. Un edificio de piedra en bastante buen estado donde dormimos en la misma sala 78 personas aquella noche. Por las fechas, la cantidad de mujeres es muy escasa y que sean españolas es una rareza, así que la noche fue una sinfonía de ronquidos tremendos a los que la gente abucheaba directamente.
Por la noche, mientras cenamos, conocimos a los sevillanos, un padre con sus dos hijos con los que también coincidiríamos hasta el final y que tenían una capacidad increíble para ir agrupando a la gente con la que se iban encontrando.
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16 de mayo de 2010 | | 0 comentarios
Etapa 1: Villafranca - Trabadelo
El día 4 de mayo cogimos un autobús en la estación de Méndez Álvaro a las 10.30 de la mañana y llegamos a Villafranca a las 16.15, hacía un sol espléndido y tomamos la sabia decisión de cargarnos las mochilas y comenzar a andar aquella misma tarde con la idea de quitarle 10 kilómetros a la etapa del día siguiente y que es la más dura del camino francés: la subida a O'Cebreiro.
Con esos diez kilómetros llegamos a Trabadelo, un pueblo pequeñísimo donde, a falta de albergue municipal, nos alojamos en el privado Crispeta y que era más bien una casa rural. En la habitación dormíamos ocho en literas y allí conocimos a Ingrid, una mujer alemana que venía desde la frontera con Francia y que nos explicó que venía con un grupo de mujeres que habían padecido cáncer de pecho. Una mujer encantadora a la que nos encontramos casi todos los días en algún punto del Camino hasta llegar a Santiago.
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