El gobierno anuncia cambios de cara a que la legislatura no se atragante demasiado pronto y hoy más que nunca me da la impresión de que la política se parece cada vez más a un partido de fútbol. La plantilla sale, juega y cuando ya se han encadenado suficientes errores y el cansancio es evidente, salen los del banquillo a intentar reflotar el asunto.
Si se trata de aire fresco, Elena Salgado me parece una buena opción ya que conoce el oficio de ministra sin estar demasiado desgastada, cosa imposible para Solbes que le ha puesto cara a la crisis y al paro en todos los telediarios. No me resulta tan bueno José Blanco, de quien siempre me ha llamado muchí
simo la atención el hecho de no tener ningún título universitario, que al menos mejorará en dialéctica a su predecesora o Trinidad Jiménez, que va saltando de un lado a otro según van surgiendo las cosas, aunque gracias a ello ha conseguido el pasaporte al Ministerio de Sanidad.Caras conocidas en Educación y en Cultura: Gabilondo, filósofo y Rector de la UAM y González-Sinde, mujer discreta y con aspecto de que la vida la ha colocado en estos menesteres sin que ella se propusiera otra cosa más que hacer cine. No sé si a vosotros os ocurre, pero a mí me dan ganas de preguntarles a estas personas tan reconocidas en sus respectivos ámbitos por qué se meten en líos y se aventuran a perder su prestigio por la aventura política…supongo que debe ser aquello que llaman la erótica del poder.
Chaves, como ya hiciera Bono en su día, cambia de pareja y se aleja de su querido pueblo andaluz para lidiar con la política interterritorial y Zapatero se queda con deporte...supongo que será porque sigue pensando que España juega en primera división.