Seguridad en ti misma, ¿hay algo más valioso?
¡JA!
Pues sí, ayer dimos el gran paso. Después de comenzar la ronda de reconocimientos odontológicos por allá por mayo, ya tengo colocados unos bonitos apliques metálicos en los dientes que tienen como objetivo quitarme el apiñamiento de los dientes inferiores. Hay que ver...toda la adolescencia renegando de ponerme aparato y ahora lo llevaré hasta la treintena.
El resultado provisional es que me duele la mandíbula y tengo un constante dolor de cabeza a consecuencia de la tirantez de la boca. Lo peor sin duda es el tema de la comida, esta mañana comerme una tostada ha sido un logro y no digo nada cuanto he querido seguir mi rutina de comer cereales. No me extraña que todo el mundo diga que con la ortodoncia se adelgaza, no es que se te quite el hambre, es que la mitad de la comida se te queda entre los alambres.
Aunque llevaba mucho tiempo concienciada, aún no me he acostumbrado a verme con un montón de cositas metálicas pegadas a los dientes. A principio no se sabe cómo hacerles hueco en la boca y hablas raro. Lo bueno es que la parte de abajo se me ve poco, algo que será físicamente imposible de ocultar cuando me coloquen los chismitos en la parte de arriba dentro de quince días.
En fin...voy a hacer acopio del merchandasing odontológico para estas situaciones: cera para cubrir los brackets, cepillo interdental, cepillo especial para ortodoncias y todas esas cosas que espero que hagan un poco más llevadera la experiencia de los primeros días. Ya les iré haciendo partícipes de mis quejas.




