El sábado no se me pegaron las sábanas para salir a correr antes de salir pitando hacia Guadalix de la Sierra, lugar de reunión multitudinaria de amigos en torno a los productos típicos de la barbacoa y una buena cantidad de alcohol, la recomendada para estos casos, es decir, mucha. Después, el partido: sufrimiento, caras largas y por último, la euforia, incrementada hasta el infinito por los inexplicables milagros de último minuto. Desde luego, ver el partido con 20 personas – mayoría hombres – da como para hacer un est
udio sociológico sobre los cambios de personalidad transitorios. El resto de la tarde es fácil de resumir: alta contribución del alcohol a la degeneración del personal, fiebre sing star, unos bailes y la segunda tanda, algo más ligera, de barbacoa.
El domingo, café en mano, me uní a uno de esos planes que el despeje mental te anima a hacer. Nada de – uf, creo que aunque me apetece, voy a acabar tan cansada que el lunes no voy a tener energías, mejor será que repose en el sofá – No señores. Día intenso de recorrer la aspirante a los Juegos Olímpicos del año 2016 en su versión peatonalizada, desde Recoletos hasta la Cuesta de Moyano y desde allí hasta la Puerta de Alcalá atravesando el Retiro. Horas de jugar al golf, al ping-pong, al squash y a otros tantos deportes más con los enanos. Si quieren ver a las futuras promesas del deporte, pasen por el album.
Un día intenso que acaba con una buena película: Antes que el diablo sepa que has muerto, un virtuoso ejercicio de suspense y de historias ensambladas con la difícil técnica de los saltos en el tiempo que me ha dejado muy buena sensación. Me dicen a la salida del cine que el director de la peli tiene ni más ni menos que la pila de 83 años... lo cual hace que incremente las estrellas de la crítica.
Pero qué familia más deportista y más reguapa, vaya sobrinos!!
ResponderEliminar¿Has visto?
ResponderEliminarLo que está claro es que si alguien llega a 2016 en buen estado de forma serán ellos..a saber qué cuerpo lucimos el resto en 8 años...